viernes, 2 de julio de 2010

"Maradona merece nuestro respeto y nuestras disculpas"

Por Rob Hughes (The New York Times), publicado el 2 de Julio de 2010.
(Cualquier error en la traducción libre realizada debe ser atribuido únicamente a mi propia negligencia).

Evaluamos equivocadamente su nombramiento como entrenador. Creímos que Julio Grondona, el presidente de 78 años de edad de la AFA, había perdido todo sentido de la razón al pedirle a usted, un ícono en plena decadencia y sin un diploma de director técnico, que recogiera los despojos de la Selección Nacional y la condujera a través de esta Copa del Mundo.

Bastante equivocados estuvimos al juzgar desde nuestra "experiencia".

Sea lo que sea que suceda entre Argentina y Alemania en Ciudad del Cabo el sábado próximo, sepa que su equipo ha sido la alegría de este torneo.

Usted le ha dado un hálito de vida a esta nueva era del fútbol. Sus jugadores -Lionel Messi, por supuesto, y Carlos Tévez, Gonzalo Higuaín y otros- han destrozado la inhibición.

El talento es obvio, incluso para aquellos de nosotros que no supimos prever lo que sucedería con él. El grupo de jugadores que heredó estaba claramente desbalanceado. Demasiados delanteros y demasiado pocos defensores de verdadera calidad. Pero aún así, la mayoría de los entrenadores calificados habrían hecho lo que hizo Brasil durante este torneo -defender en gran número y atacar esporádicamente.

Pero no Maradona. Usted ha liberado al equipo, que juega con todas sus fortalezas, y ataca, y ataca y ataca.

Y al darles libertad como lo hizo con Messi, Tévez y compañía, también nos ha liberado a nosotros. Cuando su equipo detroza la cautela de sus adversarios, nosotros nos sentimos como niños que lo único que quieren es jugar al fútbol, atacar y meter goles.

Sus morisquetas en el área técnica nos personifican a todos.

No nos engaña, Diego, con el traje gris y los zapatos lustrados. Nosotros podemos ver a través del atuendo formal a un hombre que está reviviendo su juventud, un hombre de 49 años que fue el diablo al que temer en el mundial de 1986. Un hombre que fue al mundial de Alemania a gritar desde el palco vestido con equipo de gimnasia.

Ese entusiasmo nos hace recordar que el fútbol es un juego simple. Su equipo tiene talento para atacar, así que usted lo deja jugar a lo que su naturaleza le pide.

Suena y se ve tan obvio... Alemania representa un desafío real, especialmente para vuestra defensa. Pero dudamos que a usted le importe quién se ponga enfrente. Más avanza su equipo, más cerca está usted de desmitificar para siempre la idea de que sólo se puede triunfar como entrenador a través de años y años de estudio riguroso de los manuales.

No lo imagino a usted leyendo ningún libro sobre cómo tener éxito en su juego. Habiendo salido de las calles de Villa Fiorito, el tugurio de las afueras de Buenos Aires donde se crió, puedo entender que para usted los libros deben estar llenos de imbecilidades.

Ningún libro escrito por otros lo habría sacado de la villa. Su talento lo hizo. E incluso los ingleses que maldijeron su "mano de Dios", se rindieron luego ante el genio con el que eludió a seis jugadores en una corrida de media cancha en el segundo gol.

Un verdadero Genio. Jugando con sus propias reglas.

Aún así, cuando Grondona lo nombró como técnico todos nosotros "flipamos".

Cómo podría funcionar? Cómo un jugador que se incendió con las drogas y el alcohol y estuvo a un suspiro de pasar a jugar en el mundo de los muertos podría ser el guía y el mentor de un grupo de jugadores que parecían estar perdidos y desilusionados de su propia federación nacional de fútbol?

Críticos perfectamente acreditados, hombres que guiaron a la Argentina a dos Campeonatos del Mundo, temieron seriamente por vuestro país y por usted.

Muchos estuvieron de acuerdo con Daniel Arcucci, columnista de La Nación, que el año pasado escribió: "quizás Maradona está arriesgando demasiado, como siempre en su vida, incluso su condición de mito."

Arcucci no estuvo solo con su temor. Ninguno de nosotros imaginó lo que estamos viviendo ahora.

La historia pasada está en contra de que su equipo llegue hasta el final del camino.

Usted sabe, aunque probablemente no le importe, que solamente dos hombres ganaron la Copa del Mundo como jugadores y luego como entrenadores: Mario Zagallo que jugó para el Brasil campeón del 58, y luego fue el entrenador del 70. Y Franz Beckenbauer capitaneó a Alemania hasta el título en el 74 y luego fue su entrenador en el 90.

Lo que usted está intentando es más cercano a Beckenbauer que a Zagallo. Beckenbauer no tenía ninguna experiencia como director técnico, ningún pedazo de papel verificándolo como un entrenador de conocimiento y oficio; tuvo, y tiene, el aura de ser el más grande jugador viviente de su país.

Zagallo fue lo opuesto. Un jugador laborioso en su época, luego estudioso del trabajo de director técnico, que asumió cuando Brasil despidió a Joao Saldanha semanas antes de la Copa del Mundo.

Saldanha fue su tipo de hombre, Diego. Le encantaba la irreverencia, destronó los estereotipos de la dirección técnica. Dejó a los grandes jugadores jugar. Compartió con ellos el amor por ser simplemente lo mejor que un hombre puede llegar a ser.

Usted nos dijo que su mensaje a Messi fue, sencillamente, decirle que jamás alguien le dijo a Maradona cómo tenía que jugar, así que usted tampoco podía osar decirle a él cómo jugar.

Interesante, porque nosotros pensamos que podría haber habido una terrible fricción entre el más mágico jugador de la historia Argentina y el único hombre que tiene el potencial para desafiar ese título.

Evidentemente esa fue otra equivocación.

Es tiempo de decir "mea culpa".

Y lo digo en serio.

Jansenson Magia

Jansenson Magia
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