martes, 15 de mayo de 2012

El Problema con la Kabbalah


Traducción (libre) del texto: The Problem with Kabbalah.
http://kabbalahstudentsspeak.com/the-problem-with-kabbalah/

Este es, en síntesis: Te acercas a la Kabbalah y, si eres como la mayoría de las personas, te enamoras con cuerpo y alma con la increíble sabiduría. Wow, dices, esto me hace tanto sentido. Es como si hubiera sabido todas estas verdades a lo largo de mi vida pero no hubiera podido cristalizar esos pensamientos en sabiduría práctica hasta ahora. La Kabbalah está revelándome todo lo que yo conocía inconscientemente, profundo dentro de mi alma. 
Y la energía durante ese encuentro inicial con la Kabbalah es increíble, maravillosa. Tragas el conocimiento, no puedes parar de asistir a las clases, tienes siete millones de preguntas en la mente que deseas hacerle a tu maestro. De alguna forma, él tiene una respuesta para cada pregunta que le haces, y todas las respuestas resuenan con verdad. Dentro de tus profundidades. 
Y entonces aparece el problema. Uno bien grande. 
¿Cuál es el problema? La Kabbalah se trata de generar Luz. El problema es que, tan pronto como generamos algunos rayos de Luz serios en nuestra vida -algo mucho más potente y brillante que las partículas de luz que originalmente nos dieron vértigo y nos dejaron mareados- de repente empieza a haber problemas. Problemas reales. Hay caos. Y muchísimos desafíos nuevos. Y dudas. Y decepciones. Para algunos habrá problemas de dinero, o de salud, o con las amistades, o matrimoniales. Y problemas de certeza. Problemas de tiempo, cuando empieza a sumarse la posibilidad de hacer trabajos de voluntariado y tomar más clases. Problemas de compromiso. Problemas del Centro de Kabbalah. Y así hasta el infinito.
¿Por qué? Qué fue lo que pasó con ese aprendizaje asombroso y ese placer que sentimos al comienzo?
Lo que sucedió es el Poder de la Luz. 
Verás, todos estamos aquí en esta dimensión física para limpiar el enchastre que hemos hecho. No sólo el que generamos en esta vida, sino también el de vidas pasadas. Sin embargo, recuerda que a muchos de nosotros nos gusta culpar a las "acciones de las vidas pasadas" por los problemas que nos aquejan en el presente. La verdad, dice el Rav, es que en la mayoría de los casos, probablemente el 90%, hicimos suficientes desastres en ESTA vida para garantizarnos todo el caos que ahora nos explota en la cara. A veces es demasiado sencillo culpar a una encarnación previa por nuestros problemas actuales. Y lo hacemos, generalmente, porque necesitamos negar nuestros putrefactos rasgos de carácter actuales echándole la culpa a algún asunto esotérico y abstracto de vidas pasadas. 
En cualquier caso, sea en esta vida o en una anterior, cuando generamos algunos rayos de Luz significativos en nuestra vida, usando las herramientas de la Kabbalah, nuestra basura empieza a brillar. Bajo una luz muy cruda.
¿Por qué?
Esa es la naturaleza de la luz. Hace que todas las cosas que estuvieron escondidas antes, de repente encandilen. 
¿Alguna vez estuviste sentado en una habitación en la que el aire lucía limpio y claro? Y de repente, un rayo de luz entra por la ventana y deja ver un trillón de partículas de polvo danzando en el rayo del sol...

Eso es lo que sucede en la Kabbalah. Esos rayos de luz Espiritual iluminan las partículas de polvo (deudas kármicas y rasgos egocéntricos) de nuestra vida. Por eso de repente vemos los problemas tan crudamente frente a nuestra cara. Depende de nosotros si vamos a lidiar con ellos. Limpiarlos. Juntar nuestra basura y ordenar nuestra habitación. 
El ego (la fuerza que en Kabbalah se denomina Satan, que significa oponente) ahora va a despertar dudas, incertidumbre, odio, frustración, todo lo que esté a su alcance para evitar que te ocupes de la limpieza de ese espacio que es tu vida. 
Si abandonas, la Luz se retira, y la ilusión de una existencia limpia y clara vuelve a aparecer y a funcionar para ti. Ahora estás libre de ir a alimentar tu ego y vivir una vida llena de ilusión hasta que eventualmente el caos se adueñe de tu vida para siempre, lo que puede suceder dentro de diez años, quince o cincuenta. 
Pero, si resistes la tentación del ego de abandonar y ser una víctima de las circunstancias, y te haces responsable usando las herramientas que la Kabbalah provee para limpiarte, muy pronto esas partículas de polvo en el rayo de Luz van a desaparecer. Vas a haber mostrado gran coraje para hacer la limpieza y para enfrentarte a la tormenta que es el trabajo contigo mismo. 
Y adivina qué...
Ahora la misma Luz empezará a calentarte, nutrirte, bañarte en un cálido, amoroso resplandor que encenderá profunda satisfacción y plenitud dentro de ti. Y a tu alrededor. Y en tu familia, y tu negocio, y tus amistades, y en toda tu existencia. 
Ahora ya conoces el verdadero problema de la Kabbalah. Te fuerza a enfrentarte y lidiar con tus problemas para que puedas arribar a una solución en tu vida, tarde o temprano. Temprano es mejor porque la Luz que irradia desde la realidad del 99% es libre de traer dicha y felicidad en lugar de abrumarte con la cruda y penetrante vista de las partículas de polvo causadas por tu ego.
Así que abraza tus problemas. Esa es la forma más eficaz de quitártelos de encima. Pero no puedes resolver tus problemas con el intelecto. Necesitas ocuparte de ellos espiritual y físicamente. Purificándote, limpiándote, transformándote. Eso significa cambiar tu naturaleza y remover esos egocéntricos comportamientos que causaron este inmundo caos en tu vida. ¿Cómo encontrar esos rasgos? Cuando los rayos de Luz brillen por entre las persianas, los van a dejar a la vista para que puedas ocuparte de transformarlos. 
No te preocupes si el caos luce completamente azaroso al comienzo y no puedes conectar los puntos. Tu coraje y determinación para enfrentarte con el miedo y la incertidumbre que te tientan a empacarte, todo ello se limpia y transforma de formas que no puedes siquiera imaginar. 
La persistencia es un agente de limpieza muy poderoso. Dar caridad, voluntariar, aprender más, usar las herramientas y luchar en guardia cuando cada hueso de tu cuerpo grita "¡corre!", es la forma en que los hombres se separan de los niños y las niñas de las mujeres. 
Sé un hombre. Sé una mujer. 
Abraza los rayos de Luz que revelan el polvo y la basura de tu vida. Este es el momento perfecto para ello. 
Y luego, dedícate a disfrutar los efectos que esos magníficos rayos de Luz tendrán en tu vida una vez que el desastre ha sido limpiado. 
La Luz se convertirá en tu fuente de milagros y bendiciones más allá de toda comparación.

1 comentario:

  1. Hola espero que este segundo comentario que escribo no se borre magicamente! gracias por este texto, estaba justamente estudiando sobre el Oponente interno y encontre esto, me viene con plena sincronicidad!. Manu Ruiz Diaz Britez

    ResponderEliminar

Jansenson Magia

Jansenson Magia
Visitanos en www.jansenson.com