sábado, 5 de mayo de 2012

Milagros.

Escribí estas palabras hace una semana, a pedido de una persona muy especial para mí.
Hoy conversábamos con ella sobre esto, y casi me obligó a reproducir el texto acá.


Antes de empezar a leer, te preguntarás si este texto tendrá algo que ver contigo.
La respuesta es: si no tuviera nada que ver, si no tuvieras que leerlo, no lo habrías encontrado jamás. 


Un hombre llega, enajenado, a ver a su maestro.
- Maestro!!! -grita el hombre-, no tiene idea del milagro descomunal que acaba de sucederme.
- Cuéntame -dice el maestro.
- Veníamos para acá en el coche con mi mujer y mi hija, en la autopista se produjo un choque múltiple, varias personas sufrieron heridas graves y hubo dos muertos, pero nosotros sobrevivimos casi sin un rasguño. ¡Un milagro épico, sin dudas!
El maestro dice: 
- Bueno, en realidad un verdadero milagro es el que me sucedió a mí.
- ¿Qué le pasó?!!! -pregunta el hombre.
- Me levanté esta mañana, me bañé, me vestí, medité, desayuné, tomé un taxi y vine para aquí.


Eso es lo que me pasó, y ESO es un verdadero milagro.
Lo otro se llama advertencia.
Es la vida, diciéndote que estás equivocando el camino, haciéndote notar que tu tránsito no está siendo fluido ni armónico, que tu relación con el universo está enferma, que vas trabado, y que la próxima vez puedes no llegar a contarlo.


Tienes que mirar tu sombra. No es algo que uno puede hacer sin ayuda: la sombra es sombra justamente porque está en la oscuridad, bloqueada ante nuestros ojos. Y aunque a veces uno recibe ayuda adecuada, mirar la sombra es aterrador, y no cualquiera tiene el coraje de enfrentarse con el dolor y la oscuridad con humildad y gracia.
Nada de lo que más desees lograr en tu vida va a llegar hasta ti si antes no abres tu sótano y te ocupas de hacer allí una revisión, diagnóstico y completa limpieza de la mugre que heredaste junto con la casa. 
Sólo cuando la vida vea que estás entregado con alma y vida a ESE trabajo, y a ningún otro, es que las cosas que deseas van a empezar a fluir hacia ti, sin que tengas que hacer ningún esfuerzo para conseguirlas. 


Te escucho decir (quizás levantando la voz):
- ¡Estoy haciendo mi trabajo!!! ¡Estoy haciendo lo mejor que puedo!!! ¡Lo estoy haciendo a mi ritmo!
Te pregunto: 
- ¿En serio?


Hagamos un simple ejercicio, responde con sinceridad:
¿Con quién vas a cenar, o con quién cenaste esta noche de sábado?
¿Elegiste enseguida y es la persona con quien realmente deseabas compartir la cena hoy, o tuviste que buscar en tu libreta de contactos de Facebook y/o en tu teléfono celular hasta encontrar a alguien que estuviera disponible y aceptara acompañarte?


El lunes a la mañana, ¿vas a despertarte con alegría para ir a hacer lo que más disfrutas en el mundo o vas a repetir la rutina de hacer lo que tienes por costumbre hacer? 
¿Tienes idea de cuál es tu verdadera misión aquí en la Tierra, o simplemente estás buscando a tientas, intentando lograr objetivos que ni siquiera tienes seguridad de querer lograr?
¿Tu grupo de amistades te brinda verdadera paz y alegría, o tú se las brindas a ellos, o son apenas personas con quienes divertirte un poco y pasar el tiempo que no deseas o no te atreves a pasar contigo?


Si estás esforzándote demasiado, si estás buscando y buscando, si estás golpeando demasiadas puertas, si estás hablando con mucha gente sobre lo que deseas hacer, si suceden pequeñas demoras, pequeños accidentes (avisos del cuerpo), si las reuniones se postergan, si las personas con quienes vas a trabajar se ausentan por los motivos que sean, si las grabaciones se suspenden, si justo cuando ibas a firmar el contrato apareció un imprevisto, si el dinero siempre se demora en ingresar a tu cuenta, si lo que estás a punto de hacer en realidad no se concreta, entonces puede ser que el milagro no esté sucediendo para ti.


Es necesario aclarar: el trabajo espiritual, el trabajo de la sombra, NO se hace leyendo libros, de la misma manera que no se alimenta el cuerpo por mirar el menú del restaurante. 
No se hace respirando pausado, ni diciendo palabras amorosas, ni pensando en positivo, ni encendiendo inciensos. El trabajo espiritual es otra cosa. 
Y cuidado: la mayoría de las instituciones espirituales y la mayoría de los "ayudadores" del alma, sólo ponen algodones a tu alrededor, te ayudan a seguir negando tu sombra y tu oscuridad y te alientan a ser cada vez más luminoso. De hecho, hay cada vez más gente "espiritual" que parecería ser perfecta y no tener ninguna oscuridad. 
¿Nunca te pusiste a pensar un segundo sobre lo sospechoso que resulta un ser humano que no tiene sombra?


Lamento hacerte enojar, lamento hacerte entristecer, lamento que me odies por lo que escribo.
Pero es la verdad.


No vas a encontrar ninguna luz que busques afuera si primero no miras de frente a la cara, con alma y vida, a la oscuridad que reina dentro de ti.
ESO viniste a hacer a este mundo, a romper la cadena que te ata, que es tu sombra. Si te dedicas únicamente a eso, no necesitas hacer nada más. 
ESE es el único trabajo que tienes que hacer en esta vida. ESO único es de lo que tienes que ocuparte. No salgas de tu casa, no hables con nadie, no intentes lograr nada, no golpees ninguna puerta, no hagas llamados por teléfono, no inviertas dinero, no vayas a ninguna parte, no pongas un aviso en el diario, ni concertes entrevistas, ni mandes cartas.


Entrégate ya de una vez por todas al trabajo; deja ya de perder el tiempo, por favor. 


Sólo ve y baja a tu sótano, y dedícate a mirar y a trabajar con tus monstruos, con tu oscuridad, con tu parte sombría.


Si ya lo estás haciendo "a tu ritmo" pero aun no fluyen las cosas, evidentemente tienes que hacerlo más o mejor. Si lo haces una vez por semana, tienes que hacerlo dos, y si ya lo haces dos, tienes que preguntarle a quien te ayuda si hay algo más o mejor que puedes hacer. 
Si no tienes tiempo para incrementar tu trabajo en el sótano, pues abandona, suspende o posterga otras cosas que estés haciendo; de todas formas no te van a servir para mucho si no estás realizando correctamente tu trabajo con tu oscuridad. 


Es tu oscuridad, y ninguna otra cosa, lo que está impidiéndote lograr TODO lo que deseas. 
Es tu oscuridad, y ninguna otra cosa, lo que está impidiéndote lograr completa plenitud.
La oscuridad jamás va a desaparecer por completo (no puede existir la luz si no existe la oscuridad), pero si haces el trabajo como corresponde, pronto vas a poder empezar a comprender cómo funciona tu sombra y aprender a jugar un poco con ella. 


Los seres humanos no podemos encontrar nada por el hecho de salir a buscar. Cuando nos dedicamos únicamente a realizar nuestro trabajo espiritual (pero lo hacemos REALMENTE y no sólo hacemos de cuenta que lo hacemos, cuando nos queda cómodo o nos parece divertido hacerlo), entonces es la vida que nos trae el "presente" que nos merecemos.
Los milagros ocurren cuando nuestro deseo está alineado con el deseo que la vida tiene para nosotros. Cuando nuestro deseo y el deseo de la vida son uno solo, exactamente el mismo.
No se produce por "casualidad", no dependemos de la "suerte" para que los planetas estén alineados.
Se produce cuando aprendemos a escuchar el deseo del universo, cuando aprendemos a vivir según las leyes de la naturaleza y de la vida, cuando nos vaciamos de nuestra mente y nuestro ego y nos dejamos de tironear hacia donde nuestro capricho quiere.
Pero para alinearnos así necesitamos primero empezar la tarea de limpiar toda la mugre que nos habita. O de limpiar más y mejor que como lo estamos haciendo, aunque estemos convencidos de que lo estamos haciendo bien.


Deja ya de salir a la calle a buscar algo que no vas a poder encontrar.
Deja ya de cargar esos monstruos y esa oscuridad. No te pertenecen. Alguien los puso allí sin tu consentimiento, y después de todo ya estás grande como para seguir haciéndote cargo de contratos que no te dieron para leer antes de firmar.


No tienes tanto tiempo como te imaginas. 


Y sé que esto que voy a decirte no es fácil de comprender, aunque creas que lo comprendes: tu vida puede terminar, literalmente, ahora mismo.
No mañana, ahora. 


Seas quien seas, mereces ser feliz y gozar del amor HOY.
Y esto sólo va a suceder si te entregas de cuerpo y alma, sin desvíos y sin demoras y sin excusas, a limpiar y sacar afuera de tu vida aquello que está ocupando el lugar que, por estar ocupado, ya no lo tienes vacío ni disponible para recibir todas las bendiciones que la vida tiene para ofrecerte.


Que, de "casualidad", son exactamente las que tu alma y tu corazón más desean en el mundo.

Jansenson Magia

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