domingo, 6 de mayo de 2012

La gaviota.

Esto es un fragmento de La gaviota, de Sándor Marai. 
Un mensaje que a nadie debería dejar ileso. 


"El local parece una caja en la que unas manos nerviosas hubieran metido trapos y desechos abigarrados. Alrededor de las mesas cuchichean mujeres ataviadas con chaquetas de colores y abrigos de piel cortos: los hombres las inspeccionan desde la barra con expresión inequívoca, con las mismas miradas cómodas y seleccionadoras que lanzan en las casas de lenocinio, donde el cliente, al elegir pareja, no se siente inhibido por las convenciones sociales. Es un mercado abierto, una plaza de abastos de la feria del amor, distendida y bulliciosa. Entran algunas mujeres burguesas, entre compra y compra o antes del almuerzo, que responden con expresión impasible a los ojos interrogadores de los hombres; son mujeres que no buscan una aventura mundana, sino simplemente una pareja ocasional, en lo que constituye una huida desesperada y nerviosa, el único sentido y esencia de su vida actual; deambulan entre peluquerías, salones de bridge y cafés, para escapar del hastío de la civilización que, como una lepra, va ulcerando la piel que recubre su existencia. El hastío. Para esas mujeres, su hogar ha dejado de serlo y se ha convertido en una cámara de tortura del tedio, y la cita amorosa no es más que lo que supone una dosis de morfina para los enfermos de cáncer: por unos instantes dejan de sentir su malestar, pero luego, al despertar del breve sopor al que se han habituado, el dolor sordo del hastío no hace sino acrecentar su tristeza. Ese dolor estúpido y cruel que arde en sus entrañas consume sus vidas, y ni la inyección -la bebida, los chismes, las cartas, la aventura amorosa- ni los somníferos son capaces de aplacarlo..."


"El local es una caja delicada, de caoba, y encierra una sustancia selecta, piensa con ironía. Ese desecho, esa escoria humana es también la que aparece en las revistas, la que muestra las pantorrillas en fotos tomadas en balnearios de moda, la que hace acto de presencia cuando se convence -se obliga con benévola presión- a unos nuevos ricos para que compren la obra de un pintor miserable; es la que ahora llena los teatros lanzando miradas nerviosas y tildando de "lamentables" o "encantadoras" obras ocasionales escritas con esfuerzo o ambición y avidez de éxito; es la que sigue comprando cremas faciales a precios astronómicos, ropa de Viena por la friolera de mil pengós, mientras que jueces ancianos se angustian pensando en cómo convertir en dinero y alimento, en ropa para niños, la villa que se hicieron construir en Göd después de toda una vida de trabajo..."


"En todas partes se da la misma fría complicidad. En cualquier lugar se asiste a esta alianza de sangre establecida previamente que, entornando los ojos, intercambia señales sobre el sexo, los negocios y el mundo. Una basura humana bien planchada que posee cuerpo, nervios y capacidad de habla, pero carece de alma. ¿Y qué es el alma? Un órgano, un órgano inmaterial capaz de reaccionar ante Eros, el Eros grande y verdadero, que permite el flujo eléctrico entre el mundo y sí mismo, una gracia y un milagro."

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Jansenson Magia

Jansenson Magia
Visitanos en www.jansenson.com