viernes, 11 de mayo de 2012

Límites

"Hay algunas personas que siempre parecen estar enojadas y continuamente buscan entrar en conflicto. 
Aléjate de ellas.
La pelea que llevan adelante no es contigo, sino con ellas mismas." 

Hay algunas personas que siempre hacen el personaje de la víctima.
Hay algunas personas que siempre se quejan.
Hay algunas personas que siempre ven el lado negativo de las cosas.
Hay algunas personas a las que el dinero jamás les alcanza.
Hay algunas personas que tienen TODOS los problemas.
Hay algunas personas que jamás logran comunicar lo que desean.
Hay algunas personas que no pueden, o no saben o no quieren dar.
Hay algunas personas que no pueden, o no saben, o no quieren recibir.
Hay algunas personas que jamás tienen tiempo para nada.
Hay algunas personas que siempre están apuradas.
Hay algunas personas que siempre llegan tarde.
Hay algunas personas que jamás escuchan cuando uno les habla.
Hay algunas personas que preguntan pero jamás prestan atención a la respuesta.
Hay algunas personas que viven justificándose y dando explicaciones.
Hay algunas personas que siempre van trabadas por la vida.
Hay algunas personas que jamás disfrutan de nada.
Hay algunas personas a las que todo les cae mal.
Hay algunas personas que no pueden sostenerse sobre sus propios pies.
Hay algunas personas que no pueden hacerse responsables de nada.
Hay algunas personas que, sea por el motivo que sea, no duran en ningún trabajo.
Hay algunas personas que siempre se relacionan (¡y se quedan!) con gente que las trata mal.
Hay algunas personas que arruinan y boicotean todas las relaciones con gente que las trata bien.

Cuidado con estas personas.
Poner límites es muchas veces la mejor forma de ayudar a alguien a quien amamos y que nos importa.

A este tipo de personas (aunque no lo hagan a propósito o no se den cuenta) les sirve mucho eternizar los problemas que tienen y NO resolverlos, porque de esa forma obtienen la atención que necesitan desde la carencia que sienten, y mientras haya gente que los acompañe en sus sufrimientos y los abrace sin cuestionar por qué SIEMPRE sufren, jamás van a resolver verdaderamente lo que les pasa, y jamás van a llegar a vivir en plenitud.

Ponles límites. No seas cómplice del boicot. Es común que en la sociedad en la que vivimos elijamos abrazar a alguien y acompañarlo aunque nuestra intuición nos diga que no estamos haciendo un bien, porque es incluso más incómodo para nosotros cargar con la culpa de no hacerlo cuando nos acusan de fríos, insensibles o desagradecidos.

No siempre la presencia física, el abrazo, la caricia, son la demostración del amor que sentimos y de cuánto nos importa una persona. A veces lo son de lo contrario.

Jansenson Magia

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