martes, 1 de mayo de 2012

Palabras Mágicas

Abracadabra es la palabra mágica por excelencia. Proviene del Arameo, el idioma más antiguo del mundo, y significa "creo a medida que digo". 
Cada vez que alguien habla en voz alta, está manifestando su deseo, está sentenciando su futuro, está definiendo, dándole forma, a su vida. Las palabras nos manifiestan, nos definen y nos marcan el camino. Las palabras que decimos desde hace más tiempo del que podemos recordar, las palabras que otros dicen sobre nosotros desde el día en que fuimos concebidos, las palabras que cruzan por nuestra vida a cada paso, que escuchamos en todas partes, forman una poderosa estructura dentro de la cual vivimos, a veces presos, y es dentro de esa estructura que damos por sentado que debemos existir, crecer, evolucionar. 
La mala noticia es que, mientras sigamos utilizando el mismo sistema de palabras adquirido mecánicamente, por herencia, sin cuestionarnos si es adecuado para nosotros, no podremos crecer ni evolucionar más allá de un techo que está determinado de antemano por la fórmula: la aleatoria combinación de las palabras que forman nuestro sistema, nuestro universo. 


La mayor parte del tiempo no tenemos idea del poder que tienen las palabras, de lo lejos que nos permiten llegar cuando las utilizamos correctamente, de las puertas que nos cierran cuando hablamos sin conciencia, sin suficiente cuidado. La mayor parte del tiempo hablamos automáticamente, hablamos aunque no tengamos nada que decir, hablamos como acostumbramos a escuchar que otros hablan, hablamos de más, llenamos vacíos con palabras huecas, que no tienen cuerpo ni verdadero significado ni sentido. 
Cada uno de nosotros vive según un "sistema" de palabras, al que se llama "vocabulario". Lo tenemos aprendido, incorporado, aún desde antes de haber dicho nuestra primera palabra. Ese vocabulario es una herramienta muy poderosa, y aunque no lo podamos creer, no es fijo. No todos utilizamos el mismo conjunto de palabras, ni siquiera para decir las mismas cosas. De hecho, cada día a cada momento elegimos, muchas veces sin saber, cada palabra que vamos a utilizar en cada oración que vamos a decir. 


Pero no podemos aprovechar el poder de la palabra, justamente porque nos relacionamos con ella desde un lugar inconsciente, superficial, profano. La mayoría de la gente no sabe que, cambiando el sistema de palabras según el cual vive por otro más adecuado a su vibración y frecuencia, se puede cambiar dramáticamente la propia vida, se pueden lograr cosas solamente imaginadas, se puede llegar a mundos que parecían inexistentes en la realidad. 


Cada uno de nosotros tiene el don de la magia. Cada uno de nosotros tiene el poder de crearlo todo, canalizarlo todo, cambiarlo todo. Es sólo cuestión de empezar de a poco a cambiar la forma de decir, palabra por palabra, oración por oración, frase por frase, solamente prestando atención, al comienzo, para luego de a poco empezar a elegir mejor, desde un lugar más auténtico, el lenguaje que deseamos que nos represente ante el mundo, la forma de decir que nos transformará en seres humanos impecables, potentes, divinos. 


Excede la posibilidad de este espacio brindar suficiente información sobre el mundo de las palabras. Ante la silenciosa pero evidente pregunta que se escucha dar vueltas por el aire, la respuesta es: prestar atención a los insultos que decimos, prestar atención a las palabras negativas que utilizamos, incluso cuando comenzamos una oración con la palabra "no...", aunque sea para decir algo positivo. Prestar atención a las palabras (la estructura) de victimización que casi todos nosotros tiene incorporada, y por supuesto a las palabras que, cuando hablamos de otra persona, sobre todo de forma negativa, afectan de forma también negativa nuestras relaciones con el resto de las personas, y con nosotros mismos. 
Las palabras tienen su propia música. Cada uno de nosotros tiene una música propia. Hay palabras, y cosas, y gente, que "nos suenan bien". Si prestamos suficiente atención, vamos a poder empezar a identificar la música de nuestras propias palabas, y la música no tan nuestra de las palabras que nos son ajenas, y que podemos empezar, de a poco, a reemplazar por otras más acordes a nuestra frecuencia vibratoria. 


Abracadabra.

3 comentarios:

  1. Emilio Jose Fleckenstein26 de octubre de 2016, 12:32

    Gracias por tu magistral clase. Es cierto todo lo que decís, sólo que es bastante difícil lograr esa meta. Nustra vida actual en "sociedad" es extremadamente violenta. De todos modos, como estoy seguro que la "casualidad" en realidad es "causalidad", por eso tu artículo me ha llegado y también por eso, trabajaré para hacer lo que decís.

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  2. Bellas palabras Jansenson, recien ahora te estoy descubriendo y tu mensaje es realmente mágico. Gracias por ser inspiración, por mejorar el mundo.

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  3. hermosoooooo jansenson amo tus palabrasssssssss

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