lunes, 30 de julio de 2012

Essential Magic Conference 2012.

Para quienes saben qué significan las letras EMC, sólo es necesario decir que nosotros, los que hemos estado de este lado de la pantalla, recibimos mucho más que aquellos que se inscribieron para participar de la experiencia. Aprendimos mucho más de lo que enseñamos, fuimos tocados por La varita mágica mucho más de lo que agitamos y elevamos en el aire las nuestras. Lo hicimos mucho, lo hicimos variado, realmente nos pusimos de acuerdo para potenciar nuestras virtudes y crear una fiesta inolvidable para cualquier persona relacionada con el mundo del ilusionismo, de cualquier parte del mundo, independientemente cualquier característica particular.
Según los comentarios que leímos y escuchamos, el objetivo está largamente cumplido. Todos los participantes, creo que sin excepción, manifestaron su agradecimiento por lo que consideraron que fue un gran fin de semana mágico, que superó todas las expectativas.


Para quienes no saben, la Essential Magic Conference es la primera conferencia/convención mágica digital/virtual del mundo, que en este 2012 tuvo su tercera edición, la última de una trilogía que comenzó en 2010. El objetivo original era reunir a los cien artistas de la magia más influyentes, creativos, revolucionarios del mundo en un estudio de televisión, para transmitir sus ideas y conocimientos a través de la web a todas partes del mundo, para que cualquier persona, por una suma de dinero modesta, pudiera participar activamente no sólo de las charlas y shows, sino sobre todo de una comunicación fluida, online, con otros participantes y con los magos presentes en el estudio.


Como se ha dicho mil veces acerca de la literatura y como sucede con la magia, la EMC es muchísimo más que la suma de las partes: todo lo que no se vio ni se va a ver, lo que no se ha explicado ni revelado, la invisible energía que circuló en el aire durante estos tres días y durante estos tres años, es el tesoro más grande que existe, y que irá revelando su infinito valor a lo largo del tiempo, sólo a quienes logren prescindir de la búsqueda mental y conectarse a la fuente con su espíritu vacío y libre de prejuicios y caprichos.


Luis de Matos, el hombre que encendió la chispa, dijo durante su discurso de cierre: "estos cuarenta artistas vinieron desde todas partes del mundo a entregar el fruto de una vida, sin cobrar dinero, sin vender nada, sin recibir ninguna retribución para el ego. Todos ellos vinieron a una pequeñísima ciudad de Portugal a pasar tres días completos dentro de un estudio de televisión, con el único objetivo de compartir."


Gozo del privilegio de no ser periodista y de no tener ninguna obligación para con la organización, los participantes ni los inscriptos. Sólo necesito y deseo compartir mi punto de vista, transformar en palabras una gran cantidad de emociones que siguen dando vueltas dentro de mí.


Creo que sucederá para siempre. La EMC 2012, a veces uno lo sabe aunque no lo sepa, ya se ha convertido en una experiencia que ninguno de los participantes, sin importar cómo ha participado, va a poder olvidar jamás.


Una alfombra roja.
Todos los días un micro grande y moderno esperaba en la puerta del hotel para transportarnos al estudio. Con la idea de que cada artista pudiera elegir descansar un rato más o estar deste temprano en el estudio para ensayar u ocuparse de alguna otra tarea, se dispusieron dos horarios de salida, a las diez de la mañana y a las doce del mediodía. Luego de una hora de viaje en la que podíamos compartir charlas de todo tipo entre nosotros, en el estudio nos esperaba una puerta abierta de par en par, una alfombra roja y dos espléndidas mujeres que a pesar de tener miles de cosas de qué ocuparse, nos recibían con un abrazo y un "cómo estás?" que jamás sonó mecánico ni de compromiso sino siempre fresco y sentido. Fátima y Vanessa, las dos anfitrionas y guerreras de la convención, jamás faltaron a la cita. La alfombra roja predijo cada día lo que luego iba a suceder: un encuentro sagrado con un color y una textura difíciles de lograr. Pero aunque raros, posibles.


Banquete.
Debíamos pasar en el estudio casi el fin de semana completo. Había dispuesta una sala de estar enorme, con sillones muy cómodos, y un buffet completo que se renovaba cada día y a cada momento: almuerzo, merienda, cena, y snacks permanentes: frutas, cafés y tés variados, pizza de diferentes gustos, carnes, pollos y pescados, legumbres, cereales, ensaladas, todo tipo de bebidas frescas, vinos y cervezas. Siempre limpio, siempre provisto, siempre bien atendidos por un equipo de gente deliciosa, mucho más que la comida, que nos hizo sentir a gusto como en nuestras casas, aunque algunos de nosotros dijimos que mejor aún que en ellas.
El primer día, viendo unos pequeños vasos descartables junto a la cafetera express, le pregunté a Fátima si podíamos conseguir para mí una taza un poco más grande. Se rió, condescendiente, y me pidió que la siguiera a una mesa sobre la que esperaban cuarenta tazas, cada una con uno de nuestros nombres, que luego iban a ser el marcador de sitio en la gran mesa de la conferencia dentro del estudio.


Camaradería.
Mi favorito con honores a la hora del encuentro invisible que no se verá en los DVD's es el gran Paul Daniels. Desconozco la edad de esta gran estrella de la magia, que durante muchísimos años hizo divertir al público inglés en la televisión con su propio show.
El de Paul Daniels fue uno de los primeros shows que vi en VHS, cuando tenía quince años, y fue el que me inspiró a hacer el cuadrado mágico, que en ese entonces tuve que buscar durante años para aprender a realizar. Recuerdo su frescura y su picardía, recuerdo cómo halagaba a su esposa, Debbie, que sigue acompañándolo y formando con él una pareja envidiable e inspiradora para quienes seguimos en la búsqueda.
Paul se acerca a todos, todo el día, todos los días. Se acerca y escucha la conversación que está teniendo lugar, y en una fracción de segundo, casi sin que nadie se dé cuenta de cómo es el secreto, cuenta una anécdota divertida, de gran profundidad, de su propia historia, que ilustra, grafica, enseña, conmueve, divierte, transforma e inspira.
Paul sabe de todo, viajó a todas partes, conoció a todo el mundo, trabajó con todas las personas imaginables, comió todas las comidas, pasó por debajo de todos los puentes. Y regala su experiencia con una generosidad inigualable, con la humildad de los verdaderamente grandes, con alegría, frescura y glamour.
Paul Daniels cuenta que cuando le propuso matrimonio le dijo a Debbie, que era su bailarina y asistente desde hacía diez años: "soy petiso, no soy buen mozo, no tengo mucho dinero y no soy muy inteligente. Pero conmigo jamás te vas a aburrir." Debbie cuenta que aún después de todos estos años, Paul sigue manteniendo la promesa. Y cada uno de nosotros, sin excepción y con gran admiración y agradecimiento, puede atestiguarlo poniendo las manos en el fuego.


Luego de mi charla del sábado a la noche, ya vueltos al hotel y a punto de ir a dormir, me llegó un e-mail a la una y media de la madrugada.
El remitente era Paul Daniels, que luego me contó que se metió en internet a buscar mi dirección de correo para escribirme. El contenido del e-mail era sólo un link de youtube, relacionado con la parte más importante de mi conferencia. El video contiene una referencia histórica que yo desconocía, y que me revolucionó por dentro.
En la imagen que utilizo en mi espectáculo, cuando alguien se me acerca en la playa desierta a regalarme una pieza que necesita mi rompecabezas para continuar completándose, Paul Daniels ha agregado varias. En poco tiempo, con mucha gracia.


Gracias Paul. Mucha gracia. Muchas gracias.


Paul Daniels se lleva el premio mayor. Pero durante esas charlas informales, en el micro, en el estudio, en los pasillos, en el lobby, he tenido la oportunidad de conversar mano a mano y conocer un poco más de los mundos de geniales artistas, muchos de los cuales fueron leyendas vivientes pero conocidas sólo a través de libros y videos, y también de compartir tiempo con nuevos amigos con quienes apenas había cruzado un saludo en el Castillo Mágico. Así, necesito nombrar a Yigal Mesika, que hace flotar todas las cosas y hace quedar a uno flotando con su humildad y generosidad, Bill Malone, uno de mis favoritos en todo sentido, Gaetan Bloom, riquísimo personaje de la magia que hay que conocer fuera del escenario para poder apreciarlo aún más cuando actúa, Steve Cohen, que comparte de forma cotidiana sólo un aspecto de una gran riqueza interior, Tim Trono, que de forma casi anónima crea una tela de araña invisible de camaradería y comunidad, Michel, que habla casi sin respirar de una eterna pasión por la magia que lo desborda y contagia a su alrededor, David Britland, que de forma silenciosa y amorosa ilustra, inspira, revela y comparte secretos que casi nadie conoce, Marco Tempest, con su eterna sonrisa, generosidad y dulzura, y de quien no se puede conocer casi nada si uno no lo conoce fuera de la pantalla. Paul Harris, otra leyenda viviente que casi no habla y cuando habla lo hace en murmullos, desborda conocimiento, sabiduría y sentido común, y comparte todo sin filtro, sin reservas.


Ninguno de ellos, ni ninguno de los otros, comparte su máximo potencial en la conferencia.
Como dijo Luis Piedrahita: "somos procesos en constante movimiento y evolución. Nada de lo que hacemos o decimos es tan importante, porque cambia a cada paso. Lo que hoy nos expresa mañana nos esclaviza."


Comprendo, así, que dar y recibir tiene que ver, sobre todo, con abrirnos a la energía sagrada e infinita que no tiene forma, ni espacio, ni tiempo. Recibimos una chispa de luz, una parte de un alma en constante evolución. Eso es lo que recibí y lo que me inundó. Me llené de almas, me llené de alma.
Y como escribí el viernes: "a pesar de que el buffet es completísimo, el plato fuerte siempre son las historias, el plato principal de la EMC siempre es la verdadera camaradería."


España.
Es así. Los españoles merecen un capítulo aparte, porque comen aparte.
Woody Aragón, Luis Piedrahita y Dani da Ortiz son ese tipo de gente de quien uno se siente amigo nomás al verlos, y uno se siente hermano luego de compartir diez minutos de tiempo.
Frescos, jóvenes de corazón, atolondrados por compartir, por conocer, por entregar, por recibir. Los españoles son una máquina humana de SER humanos, de abrir puertas, de abrazar.
No se fijan mucho en las formas, o quizás son tan geniales que hacen de cuenta que no saben nada cuando en realidad lo conocen todo. Pero lo cierto es que uno, habiéndolos conocido apenas, se queda sintiendo que los va a extrañar, y que quiere conservarlos como amigos para siempre.


Estilos.
Woody Aragón dice: "uno dice: esto no me gusta, esto no sirve, esto no es cierto y no puede funcionar, pero luego uno vive una experiencia como ésta, donde encuentra cuarenta mundos diferentes, y está probado no sólo que todos funcionan a la perfección, sino que todos son compatibles entre sí." 
Y también que cada uno agrega algo valioso a cada uno de los otros, y que el mundo puede ser mejor cuando nos encontramos precisamente desde nuestras diferencias, desde nuestros (a veces) opuestos puntos de vista, para re-crear algo nuevo, un puzzle cuyas piezas pertenecen a diferentes universos y sin embargo juntas forman un todo mágico y transformador.
Así pudimos disfrutar del increíble humor de Bill Malone, y luego de Ask Alexander, el maravilloso proyecto de Bill Kalush, y de la profundidad y claridad de Eberhard Riese, la recreación de la historia en manos de David Britland y Gene Matsuuda (ambos bellísimos seres humanos), la mirada humana del negocio en manos de Steve Cohen, la elegancia y meticulosidad de Guy Hollingworth, la experiencia de David Blaine y Teller, la interesante visión de Derren Brown, y muchos más. 
Una orquesta con cuarenta instrumentos diferentes, cada uno tocando lo que parecería ser una partitura que nada tiene que ver con las demás, pero que al final demuestran ser una sinfonía sincrónica y armoniosa que rompe las barreras y las limitaciones y llega a todos los rincones del mundo.


Tina Lennert.
Fue mimo, se hizo maga porque se enamoró del Magic Castle y si no hacía magia no la dejaban entrar. 
Siempre se comunicó con su cuerpo, con música, con mímica. 
Y hace seis meses empezó a hablar. 
La charla que dio se llama "Connecting the dots".
Cuenta cómo "compuso" su rutina del "Mop Man". 
La charla es profunda, mágica, conmovedora, inspiradora.
Al final los inscriptos hacen preguntas. 
Al final de las preguntas su marido, que modera la sesión, le pregunta "Cómo fue que hace seis meses, luego de no haber hablado jamás, decidiste empezar a hacerlo?"
Ella responde: "puedo contarles una historia."


"Un niño de seis años jamás dijo una sola palabra en toda su vida. Los padres lo llevaron a cuanto especialista pudieron encontrar, pero ninguno de ellos pudo resolver la cuestión del niño mudo.
Un día, en una cena con varias personas, en su casa, el niño probó los spaguettis, puso cara de asco y dijo "¡les falta sal!". 
Los padres no podían creer el milagro. Estaban boquiabiertos y conmovidos.
La madre le preguntó "cómo puede ser este milagro. Cómo es que jamás habías dicho ni una sola palabra?"
Y el niño respondió: "hasta ahora todo había estado bien..."


Tina Lennert. Rising the bar for those men who are looking for a great woman (eleva la vara para todos aquellos hombres que buscan una gran mujer).


David Williamson.
Su charla fue mi momento favorito de toda la convención.
El hombre come aparte. 
Tiene otra cabeza. 
Admirable, conmovedor. 


Luis de Matos. 
Genial. Su efecto y sobre todo la explicación del efecto son de otro mundo. 
Lo mismo siento que puedo decir para definir la EMC: la parte que se ve es extraordinaria, pero todo lo que hay detrás, todo lo que no está a la vista, es aún mejor. 
La organización impecable, la energía siempre limpia y fluida, el equipo completo, pero sobre todo Luis, siempre disponible y con una sonrisa para recibir cualquier comentario o inquietud. 


Le dije el último día: "creo que jamás me habían tratado tan bien como durante esta experiencia."


Eso es. Me sentí tratado con tanto cuidado que me desbordaba la emoción a cada paso.


Pero el último paso, el del brindis con champagne, muestra el grado de meticulosidad y de generosidad que Luis y compañía han tenido para con nosotros: nos llevaron al estacionamiento, de noche, al aire libre, para la despedida. Allí afuera había una orquesta verdadera, con todos los instrumentos, con por lo menos sesenta personas, interpretando para nosotros el tema "Alegría" del espectáculo homónimo de Cirque du Soleil. 
Me puse a llorar y no podía parar. Y a ambos lados, cuando miré para ver a mis compañeros, vi a muchos de ellos enjugándose las mejillas. 
La alegría va a acariciarnos el corazón durante mucho tiempo cuando recordemos esta experiencia.  


Hay mucho más para decir, cientos y cientos de detalles, anécdotas, historias, sorpresas, pero la verdad es que está casi todo dicho. La EMC fue mágica, inspiradora, conmovedora, transformadora, y los cuarenta artistas que participamos estuvimos de acuerdo en que jamás habíamos disfrutado tanto de un encuentro mágico. Todos aprendimos, todos compartimos, todos nos conocimos más, todos nos sorprendimos con cosas que no conocíamos o no esperábamos, todos abrimos puertas, todos nos emocionamos, todos queremos volver a vivir, lo más pronto posible, otra experiencia como esta. 


Dicen que la única persona en el mundo que puede lograr algo así es Luis de Matos. 


Encendamos velas desde ahora para que cambie de parecer y nos sorprenda pronto otra vez. No sería raro que si nos pidieran que, además de no cobrar, paguemos dinero para volver a participar, al menos una gran mayoría de nosotros diga "¿adónde tengo que firmar?"


Era una broma. 


Gracias Luis.
Gracias Marco y David.
Gracias Fátima y Vanessa.
Gracias a todo el equipo de extraordinarias personas. 
Gracias Paul Daniels.
Gracias Woody, Luis Piedrahita, Dani da Ortiz, Michel, Debbie, Tina, David Williamson, Steve Cohen, Topas, Bill Malone, Max, Paul Harris (extraordinario), Tim Trono, David y Marvin Berglas, Gene Matsuura, Gaetan Bloom, Richard Wiseman, Bill Kalush, Armando Lucero, Yigal Mesika. 


Fue un privilegio enorme formar parte del grupo.
Me siento honrado por haber sido invitado. 
Voy a atesorar esta invitación para siempre. 

sábado, 21 de julio de 2012

El Caballero de la Noche Abraza.

Los mató la falta de amor. 


James Holmes es un psicópata y está más enfermo que casi nadie. Eso es indiscutible.
Pero casi ningún experto en materia de causas invisibles que detonan comportamientos irracionales y enfermedades psicológicas podrá afirmar que este joven creció en un hogar lleno de amor. 


Probablemente a nosotros no nos importe demasiado la noticia y desaparezca (si hubiera aparecido) de nuestras mentes más pronto que lo que tarde en llegar el estreno a nuestras salas. Sin embargo, es indispensable aceptar si deseamos sanar como seres humanos, que lo que sucede en otro lugar sucede aquí, y lo que les sucede a otros nos sucede a todos. 


En Argentina también todos los días se detonan crisis de comportamiento gravísimas que deberían preocuparnos en igual o mayor medida que la que acaba de suceder en San Diego, pero no nos preocupan porque no salen en los diarios y porque ningún ser querido, luego del episodio, termina en el hospital o en el cementerio. 


El mundo va hacia un lugar lleno de oscuridad. Es, dicen los que saben, la dirección que debe tomar la humanidad para poder aspirar algún día en el futuro a emprender el camino hacia la luz.


Lo leemos todos los días en las redes sociales. Lo vemos en fotos terribles que nos impactan en el momento, aunque con un giro del dedo índice parecería que nuestra mente se olvida automáticamente de lo que acaba de llamarnos la atención, de forma que nunca llega a calar profundo en nuestros corazones, nunca llega a ser realmente alarmante, nunca llega a producir una verdadera sensación de urgencia, de amenaza. 


En el banco, mientras la gente espera su turno (resoplando como si estuviera allí desde hace horas cuando han transcurrido desde su llegada apenas un par de minutos), suenan los teléfonos celulares interminablemente, y parecería que sus dueños no sólo no los escuchan, sino que no les importa que hay otras personas a su alrededor padeciendo el ataque sonoro y sintiéndose irritadas por la falta de cuidado y de respeto del dueño de la disco ambulante. 


En la calle, aún antes de que el semáforo rojo se ponga amarillo, los taxistas especialmente y junto con otros conductores, tocan bocina para apurar a quienes están adelante, al tiempo que alguien ataca con su bocina a un taxi del que está descendiendo lentamente un anciano, y otro conductor agobia con la suya a un coche que está estacionando. Tocar bocina está prohibido por la ley, pero ese tipo de detalles a nadie le importan. 


En los restaurantes, los teléfonos celulares de todos los comensales están durante toda la comida sobre la mesa en el mejor de los casos, y en el peor, están durante toda la comida en las manos de sus dueños, que no están presentes en el lugar, sino compartiendo una salida con amigos y relaciones remotos, que siempre parecerían ser más interesantes que quienes se encuentran físicamente allí.


En el subte la gente atropella a los demás. Y es probable que algunos estén realmente urgidos por llegar a destino, pero la mayoría en realidad solamente atropella porque atropella.


En cualquier lugar, la gente no saluda ni mira a los ojos. Y quien pueda, leyendo esta frase, decir "yo sí", miente o se equivoca. 


La gente insulta y grita con ardor en la cancha de fútbol, en la calle, en la televisión, en la casa, y ahora sobre todo en las redes sociales. 


Y justamente ayer leí un tweet que planteaba de forma muy clara, gráfica y alarmante la cuestión que nos agobia hoy en las tapas de los diarios del mundo: 


"En Estados Unidos, los resentidos, acomplejados y trastornados usan armas. En Argentina usan Twitter."


Los comunicadores no lo quieren entender, pero desde sus puestos de trabajo en cualquier medio de comunicación (sobre todo en los visuales) generan un caos patético y realmente peligroso que más temprano que tarde desemboca en tragedia. 


Y quienes consumen lo que en los medios se comunica tampoco desean hacerse cargo y tomar decisiones que los salven: todo lo que vemos, escuchamos, olemos, tocamos, afecta nuestro sistema nervioso, genera energías de diferentes calidades en nuestro interior, nos condiciona para el "bien", para el "mal", para la luz o para la oscuridad. TODO. Mientras nos reímos a carcajadas porque el conductor empujó brutalmente a un productor que intentaba correr con tacos altísimos y que como consecuencia del empujón cae estrepitosamente, no advertimos que ese empujón y esa caída  generan al mismo tiempo un daño psicológico irreversible en todos los que lo han visto. Un acto violento genera violencia, pero además, cuando es interpretado como si fuera de lo más gracioso y se comenta como la humorada del día en las oficinas, en los clubes y en las casas de todo el país, se convierte en un arma terrible en manos de gente que, llegado el momento y ante la acumulación de estímulos adecuados, puede arruinarles el día (o la vida) a muchísimas personas. 


Cuando alguien escupe a otra persona y millones lo festejan, estamos ante un episodio alarmante. 
Cuando alguien agrede a otra persona y en todos los lugares se comenta con alegría, el mundo se oscurece de repente y anuncia una tormenta eléctrica.
Cuando alguien tira basura en la calle y alrededor se lo mira con indiferencia, se están violando al mismo tiempo cientos de leyes universales, físicas y espirituales. 


Pero luego se asesina a gente en un cine o se inunda la ciudad destruyendo todo tipo de valores, y nos escandalizamos si nos sucede a nosotros directamente o seguimos cambiando de canal con desdén si nuestra casa y nuestro coche están secos y nosotros estamos vivos.


Hemos sido, sin percibirlo, igualmente víctimas de la tragedia


Aunque no podamos relacionar los hechos, aunque no tengamos la capacidad (o el deseo) de ver los hilos tendidos uniendo los puntos que parecen ser tan independientes y estar tan separados. 


Las catástrofes de todo tipo generadas por los caprichos, mezquindades e ignorancia de los seres humanos (y hasta las que no lo parecen lo son), irán incrementando paulatinamente el nivel de víctimas físicas y psicológicas hasta que el mundo esté tan enfermo y tan perdido que ya no tenga remedio.


No sabemos si ese momento va a llegar, o cuánto de lejos estamos de que suceda.


Lo que sí sabemos, y esto es innegable, es que las personas no estamos nada bien. Incluso la gente que sonríe está triste, incluso la gente que tiene trabajo y un sueldo digno está preocupada por su economía, incluso la gente que tiene familia está sola, incluso la gente que parece sana está enferma. 


Lo que también sabemos es que alcanza con un abrazo. Cada vez, ante cada situación, ante cada crisis, ante cada problema, ante cada duda, lo que se necesita es un abrazo.


Físico o espiritual. Pero bien dado. Sentido. Presente. Amoroso. 


Hace falta decir que, lamentablemente, no nos han enseñado siquiera a abrazar ni a recibir un abrazo como corresponde. No tenemos idea de cómo se hace.


Más nos vale aprenderlo rápido. Para darlo y recibirlo a tiempo.


Porque sin abrazo no hay salida. 


O sí. 
Al cine. 
Directamente al corazón de la masacre. 

domingo, 8 de julio de 2012

El hombre que recuperó la vista.

La deliciosa frescura de su niñez y la sana picardía de su adolescencia se habían desvanecido en los arcanos misterios del tiempo. Su capacidad genuina de amar se había oxidado y carcomido, y en la meseta de su vida apenas podía adquirir cariños tibios y pálidos anhelos. 
Durante toda aquella época en que se vanagloriaba porque su belleza y juventud iban a durar para siempre, desarrolló una admirable capacidad para conquistar el corazón de los incautos. 
Su acto, con las sucesivas representaciones y el oficio que sólo deviene de pisar incontables escenarios, se convirtió en una maquinaria envidiable, ajena a las fallas, tupida en trucos y efectos. 
Sin cabos sueltos, la combinación se había vuelto casi irresistible: una impostada candidez que ella enarbolaba como su estandarte, un desfile de calculada fragilidad e inocencia, un puntilloso despiste, unas gotas de condicional generosidad, y una voz aniñada que, siempre desde la distancia, destilaba amabilidad y dulzura. Sus ademanes suaves y redondos eran herencia de su entrenamiento artístico; su sonrisa era enorme y siempre dispuesta. 
El mundo elogiaba la luz que ella había aprendido a desparramar sin discriminación; muy pocos atestiguaron su sombra, que sólo se hizo presente en los contados momentos en que su destreza demostró ser estéril para combatir la potencia desgarradora del amor, que irrumpe de sorpresa y nada deja ileso.

El producto final impresionaba favorablemente en su conjunto como lo hace una orquesta bien ensamblada; ante el sonido de la melodía que entonaba no pocos hombres se lanzaron al espejismo de sus encantos, y la amaron ciegamente. Esa fue precisamente su cruz: compraron una ilusión, compraron, sin ver, todo lo que ella vendía. 

Pero hubo al menos un hombre que logró penetrar en las escarpadas tierras de su corazón, anduvo a tientas entre la densa niebla y la tenebrosa oscuridad, acampó allí, descubrió lugares recónditos, miró a los ojos a los monstruos que la aquejaban, descubrió sus secretos más íntimos. Munido con la esencia primordial de su alma, se dedicó en su atanor a descifrar el antídoto para contrarrestar el veneno.
El hombre que había recuperado la vista, ahora inmune por obra del remedio, admiró su destreza, aplaudió la eficaz interpretación y se divirtió con sus aniñadas morisquetas. Después de todo, en el dorso de la moneda del drama siempre se encuentra el patético estruendo de la carcajada, igual que en el dorso de la falsa alegría y la ensayada suficiencia se encuentra la congoja infinita, agazapada a la espera de su momento para vomitarse como lava de un volcán.
Así, un buen día se descubrió la farsa, cuando la flecha de la verdad alcanzó el tendón de Aquiles de la histeria. El valiente Odiseo no necesitó ya tapones de cera, cadenas ni mástil, ni forzudos marinos que impidieran sus deseos salvajes y violentos. De repente desapareció su deseo; su pasión se transformó en compasión.
La sirena cantó su llanto, pero su voz al hombre le sonó grotesca y fingida, ante él sus gestos lucieron fraudulentos y amanerados. 
El hombre que había desbaratado la ceguera sintió la tristeza más pura. Sus ojos ahora contemplaban la autenticidad a través de la maleza transparente del engaño.

Abrazó por última vez a la sirena cuya melodía, cuando era ciego, lo había encantado. Le sonrió con sentida ternura, intuía que no volvería a verla. 
Ella también estaba ciega. Su corazón veía y penaba, pero sus ojos, determinados, continuaban alardeando torpemente acerca de paraísos inexistentes y fuegos fatuos.


Había intentado robarle todo, pero no pudo quedarse con nada.

En la meseta de su vida, rota la voz y cascado el llanto, la sirena seguía negándose a aceptar que su belleza y su juventud habían empezado a despedirse para siempre. Y también para siempre, en el camino ajeno a su corazón que aún no sabía cómo abandonar, comenzaba a instalarse en su pecho, otrora febril y magnético, un agujero vacío, tenebroso y oscuro como un cielo sin cielo.

lunes, 2 de julio de 2012

Entrevista

Comparto aquí una entrevista que me hizo Pablo Shinji.

Un color: Violeta
Un lugar en el mundo:
En el mundo físico, cualquier lugar adonde esté mi hogar.
En el mundo espiritual, el abrazo de la mujer amada.
Un género musical: La Opera
Una flor: Lilium
Un libro: Cuentos completos de Jorge Luis Borges
Un sueño: Hacer desaparecer el miedo del mundo.
Una frase favorita: "Los hombres ven las cosas que existen y se preguntan por qué. Yo sueño las cosas que no existen, y me pregunto por qué no." Oscar Wilde.

Cómo sucedió la carrera de ilusionista?
Sucedió como consecuencia de una serie de estímulos del mundo escénico a los que estuve expuesto. El primero fue el Circo Tihany, luego el Mago Dany en varias fiestas infantiles; también algunas cajas de magia que me regalaron. Luego, mi padre me llevó a estudiar con un mago, y finalmente llegué al Buenos Aires Mágico, adonde empecé a estudiar con mi primer maestro, Charly Brown.
Sin embargo, después de muchos años, la carrera de ilusionista se transformó en el camino de un mago.  En ese camino estoy, ya no corriendo una carrera sino caminando un camino. Y esto sucedió como consecuencia de estímulos del mundo de la verdadera magia que me conmovieron, me transformaron y me mostraron otra forma de concebir el misterio.

Cuál es tu búsqueda a través de tu profesión?
Transmitir, conmover y transformar. Mostrarles a los públicos del mundo que existe una magia más elevada que trasciende el asombro, una forma poética de vivir en el mundo del misterio, una forma sagrada de transitar el puente que une lo visible con lo invisible.

Y como ser humano?
Ser cada vez más amable (merecedor de amor). Hacer de cada encuentro una experiencia ritual y sagrada. Vivir cada vez con menos mente y más corazón.

Qué te emociona?
Me emociona ser testigo de la transformación de un estado de mezquindad en un estado de divinidad en las personas.  Me emociona el contacto físico y espiritual con la mujer que amo, descubrir que existe entre nosotros una conexión trascendente, más allá de las limitaciones del tiempo y el espacio. Me emociona el proceso "creativo" (lo entrecomillo porque estoy convencido de que los seres humanos no creamos sino que canalizamos un mensaje), me emociona formar parte de un universo infinito y descubrirme una pequeña parte, aunque significativa, del gran rompecabezas de la vida.

Qué te motiva?
La vida. La belleza, la humanidad (ese estado de SER humanos que nos asalta de vez en cuando), la naturaleza como fuerza, los dolores propios y ajenos, el deseo de evolucionar.

Cómo te gustaría que te recuerden?
Como un hombre que dedicó su vida a limpiarse para poder ser cada día un vidrio más transparente que permitiera un paso cada vez menos obstaculizado de la luz a través de su ser. Como un eterno buscador.

Un mensaje?
Somos muy grandes, somos divinos. Y para comprenderlo y vivirlo así primero necesitamos aceptar que somos insignificantes, ni siquiera pequeños.

Proyectos actuales y futuros?
Ha empezado, sin mi voluntad consciente, una nueva forma de comunicar: compartir lo que he encontrado por el camino en talleres, seminarios, charlas, tanto para colegas como para público en general. Soy, desde hace muchos años, un investigador antropológico de la magia, la espiritualidad, la religión, y me están empezando a convocar para hablar de ello. Me gustaría tener algún día mi propio espacio, sospecho que va a estar relacionado con la comida alquímica, que practico, y con el "entretenimiento habitado" (como le llamo al arte y al espectáculo que tienen fondo y no solamente forma). Escribir (publicar, en realidad, porque ya está casi escrito) mi segundo libro, quizás dedicado a la gente común, y no sólo a mis colegas. Viajar con mi magia, en cualquiera de sus formas, adonde la vida desee llevarme. Y quizás algún día abrir una escuela de magia, pero no para enseñar sólo trucos, sino para transmitir y compartir algo sobre la magia de la vida.

Jansenson Magia

Jansenson Magia
Visitanos en www.jansenson.com