lunes, 30 de julio de 2012

Essential Magic Conference 2012.

Para quienes saben qué significan las letras EMC, sólo es necesario decir que nosotros, los que hemos estado de este lado de la pantalla, recibimos mucho más que aquellos que se inscribieron para participar de la experiencia. Aprendimos mucho más de lo que enseñamos, fuimos tocados por La varita mágica mucho más de lo que agitamos y elevamos en el aire las nuestras. Lo hicimos mucho, lo hicimos variado, realmente nos pusimos de acuerdo para potenciar nuestras virtudes y crear una fiesta inolvidable para cualquier persona relacionada con el mundo del ilusionismo, de cualquier parte del mundo, independientemente cualquier característica particular.
Según los comentarios que leímos y escuchamos, el objetivo está largamente cumplido. Todos los participantes, creo que sin excepción, manifestaron su agradecimiento por lo que consideraron que fue un gran fin de semana mágico, que superó todas las expectativas.


Para quienes no saben, la Essential Magic Conference es la primera conferencia/convención mágica digital/virtual del mundo, que en este 2012 tuvo su tercera edición, la última de una trilogía que comenzó en 2010. El objetivo original era reunir a los cien artistas de la magia más influyentes, creativos, revolucionarios del mundo en un estudio de televisión, para transmitir sus ideas y conocimientos a través de la web a todas partes del mundo, para que cualquier persona, por una suma de dinero modesta, pudiera participar activamente no sólo de las charlas y shows, sino sobre todo de una comunicación fluida, online, con otros participantes y con los magos presentes en el estudio.


Como se ha dicho mil veces acerca de la literatura y como sucede con la magia, la EMC es muchísimo más que la suma de las partes: todo lo que no se vio ni se va a ver, lo que no se ha explicado ni revelado, la invisible energía que circuló en el aire durante estos tres días y durante estos tres años, es el tesoro más grande que existe, y que irá revelando su infinito valor a lo largo del tiempo, sólo a quienes logren prescindir de la búsqueda mental y conectarse a la fuente con su espíritu vacío y libre de prejuicios y caprichos.


Luis de Matos, el hombre que encendió la chispa, dijo durante su discurso de cierre: "estos cuarenta artistas vinieron desde todas partes del mundo a entregar el fruto de una vida, sin cobrar dinero, sin vender nada, sin recibir ninguna retribución para el ego. Todos ellos vinieron a una pequeñísima ciudad de Portugal a pasar tres días completos dentro de un estudio de televisión, con el único objetivo de compartir."


Gozo del privilegio de no ser periodista y de no tener ninguna obligación para con la organización, los participantes ni los inscriptos. Sólo necesito y deseo compartir mi punto de vista, transformar en palabras una gran cantidad de emociones que siguen dando vueltas dentro de mí.


Creo que sucederá para siempre. La EMC 2012, a veces uno lo sabe aunque no lo sepa, ya se ha convertido en una experiencia que ninguno de los participantes, sin importar cómo ha participado, va a poder olvidar jamás.


Una alfombra roja.
Todos los días un micro grande y moderno esperaba en la puerta del hotel para transportarnos al estudio. Con la idea de que cada artista pudiera elegir descansar un rato más o estar deste temprano en el estudio para ensayar u ocuparse de alguna otra tarea, se dispusieron dos horarios de salida, a las diez de la mañana y a las doce del mediodía. Luego de una hora de viaje en la que podíamos compartir charlas de todo tipo entre nosotros, en el estudio nos esperaba una puerta abierta de par en par, una alfombra roja y dos espléndidas mujeres que a pesar de tener miles de cosas de qué ocuparse, nos recibían con un abrazo y un "cómo estás?" que jamás sonó mecánico ni de compromiso sino siempre fresco y sentido. Fátima y Vanessa, las dos anfitrionas y guerreras de la convención, jamás faltaron a la cita. La alfombra roja predijo cada día lo que luego iba a suceder: un encuentro sagrado con un color y una textura difíciles de lograr. Pero aunque raros, posibles.


Banquete.
Debíamos pasar en el estudio casi el fin de semana completo. Había dispuesta una sala de estar enorme, con sillones muy cómodos, y un buffet completo que se renovaba cada día y a cada momento: almuerzo, merienda, cena, y snacks permanentes: frutas, cafés y tés variados, pizza de diferentes gustos, carnes, pollos y pescados, legumbres, cereales, ensaladas, todo tipo de bebidas frescas, vinos y cervezas. Siempre limpio, siempre provisto, siempre bien atendidos por un equipo de gente deliciosa, mucho más que la comida, que nos hizo sentir a gusto como en nuestras casas, aunque algunos de nosotros dijimos que mejor aún que en ellas.
El primer día, viendo unos pequeños vasos descartables junto a la cafetera express, le pregunté a Fátima si podíamos conseguir para mí una taza un poco más grande. Se rió, condescendiente, y me pidió que la siguiera a una mesa sobre la que esperaban cuarenta tazas, cada una con uno de nuestros nombres, que luego iban a ser el marcador de sitio en la gran mesa de la conferencia dentro del estudio.


Camaradería.
Mi favorito con honores a la hora del encuentro invisible que no se verá en los DVD's es el gran Paul Daniels. Desconozco la edad de esta gran estrella de la magia, que durante muchísimos años hizo divertir al público inglés en la televisión con su propio show.
El de Paul Daniels fue uno de los primeros shows que vi en VHS, cuando tenía quince años, y fue el que me inspiró a hacer el cuadrado mágico, que en ese entonces tuve que buscar durante años para aprender a realizar. Recuerdo su frescura y su picardía, recuerdo cómo halagaba a su esposa, Debbie, que sigue acompañándolo y formando con él una pareja envidiable e inspiradora para quienes seguimos en la búsqueda.
Paul se acerca a todos, todo el día, todos los días. Se acerca y escucha la conversación que está teniendo lugar, y en una fracción de segundo, casi sin que nadie se dé cuenta de cómo es el secreto, cuenta una anécdota divertida, de gran profundidad, de su propia historia, que ilustra, grafica, enseña, conmueve, divierte, transforma e inspira.
Paul sabe de todo, viajó a todas partes, conoció a todo el mundo, trabajó con todas las personas imaginables, comió todas las comidas, pasó por debajo de todos los puentes. Y regala su experiencia con una generosidad inigualable, con la humildad de los verdaderamente grandes, con alegría, frescura y glamour.
Paul Daniels cuenta que cuando le propuso matrimonio le dijo a Debbie, que era su bailarina y asistente desde hacía diez años: "soy petiso, no soy buen mozo, no tengo mucho dinero y no soy muy inteligente. Pero conmigo jamás te vas a aburrir." Debbie cuenta que aún después de todos estos años, Paul sigue manteniendo la promesa. Y cada uno de nosotros, sin excepción y con gran admiración y agradecimiento, puede atestiguarlo poniendo las manos en el fuego.


Luego de mi charla del sábado a la noche, ya vueltos al hotel y a punto de ir a dormir, me llegó un e-mail a la una y media de la madrugada.
El remitente era Paul Daniels, que luego me contó que se metió en internet a buscar mi dirección de correo para escribirme. El contenido del e-mail era sólo un link de youtube, relacionado con la parte más importante de mi conferencia. El video contiene una referencia histórica que yo desconocía, y que me revolucionó por dentro.
En la imagen que utilizo en mi espectáculo, cuando alguien se me acerca en la playa desierta a regalarme una pieza que necesita mi rompecabezas para continuar completándose, Paul Daniels ha agregado varias. En poco tiempo, con mucha gracia.


Gracias Paul. Mucha gracia. Muchas gracias.


Paul Daniels se lleva el premio mayor. Pero durante esas charlas informales, en el micro, en el estudio, en los pasillos, en el lobby, he tenido la oportunidad de conversar mano a mano y conocer un poco más de los mundos de geniales artistas, muchos de los cuales fueron leyendas vivientes pero conocidas sólo a través de libros y videos, y también de compartir tiempo con nuevos amigos con quienes apenas había cruzado un saludo en el Castillo Mágico. Así, necesito nombrar a Yigal Mesika, que hace flotar todas las cosas y hace quedar a uno flotando con su humildad y generosidad, Bill Malone, uno de mis favoritos en todo sentido, Gaetan Bloom, riquísimo personaje de la magia que hay que conocer fuera del escenario para poder apreciarlo aún más cuando actúa, Steve Cohen, que comparte de forma cotidiana sólo un aspecto de una gran riqueza interior, Tim Trono, que de forma casi anónima crea una tela de araña invisible de camaradería y comunidad, Michel, que habla casi sin respirar de una eterna pasión por la magia que lo desborda y contagia a su alrededor, David Britland, que de forma silenciosa y amorosa ilustra, inspira, revela y comparte secretos que casi nadie conoce, Marco Tempest, con su eterna sonrisa, generosidad y dulzura, y de quien no se puede conocer casi nada si uno no lo conoce fuera de la pantalla. Paul Harris, otra leyenda viviente que casi no habla y cuando habla lo hace en murmullos, desborda conocimiento, sabiduría y sentido común, y comparte todo sin filtro, sin reservas.


Ninguno de ellos, ni ninguno de los otros, comparte su máximo potencial en la conferencia.
Como dijo Luis Piedrahita: "somos procesos en constante movimiento y evolución. Nada de lo que hacemos o decimos es tan importante, porque cambia a cada paso. Lo que hoy nos expresa mañana nos esclaviza."


Comprendo, así, que dar y recibir tiene que ver, sobre todo, con abrirnos a la energía sagrada e infinita que no tiene forma, ni espacio, ni tiempo. Recibimos una chispa de luz, una parte de un alma en constante evolución. Eso es lo que recibí y lo que me inundó. Me llené de almas, me llené de alma.
Y como escribí el viernes: "a pesar de que el buffet es completísimo, el plato fuerte siempre son las historias, el plato principal de la EMC siempre es la verdadera camaradería."


España.
Es así. Los españoles merecen un capítulo aparte, porque comen aparte.
Woody Aragón, Luis Piedrahita y Dani da Ortiz son ese tipo de gente de quien uno se siente amigo nomás al verlos, y uno se siente hermano luego de compartir diez minutos de tiempo.
Frescos, jóvenes de corazón, atolondrados por compartir, por conocer, por entregar, por recibir. Los españoles son una máquina humana de SER humanos, de abrir puertas, de abrazar.
No se fijan mucho en las formas, o quizás son tan geniales que hacen de cuenta que no saben nada cuando en realidad lo conocen todo. Pero lo cierto es que uno, habiéndolos conocido apenas, se queda sintiendo que los va a extrañar, y que quiere conservarlos como amigos para siempre.


Estilos.
Woody Aragón dice: "uno dice: esto no me gusta, esto no sirve, esto no es cierto y no puede funcionar, pero luego uno vive una experiencia como ésta, donde encuentra cuarenta mundos diferentes, y está probado no sólo que todos funcionan a la perfección, sino que todos son compatibles entre sí." 
Y también que cada uno agrega algo valioso a cada uno de los otros, y que el mundo puede ser mejor cuando nos encontramos precisamente desde nuestras diferencias, desde nuestros (a veces) opuestos puntos de vista, para re-crear algo nuevo, un puzzle cuyas piezas pertenecen a diferentes universos y sin embargo juntas forman un todo mágico y transformador.
Así pudimos disfrutar del increíble humor de Bill Malone, y luego de Ask Alexander, el maravilloso proyecto de Bill Kalush, y de la profundidad y claridad de Eberhard Riese, la recreación de la historia en manos de David Britland y Gene Matsuuda (ambos bellísimos seres humanos), la mirada humana del negocio en manos de Steve Cohen, la elegancia y meticulosidad de Guy Hollingworth, la experiencia de David Blaine y Teller, la interesante visión de Derren Brown, y muchos más. 
Una orquesta con cuarenta instrumentos diferentes, cada uno tocando lo que parecería ser una partitura que nada tiene que ver con las demás, pero que al final demuestran ser una sinfonía sincrónica y armoniosa que rompe las barreras y las limitaciones y llega a todos los rincones del mundo.


Tina Lennert.
Fue mimo, se hizo maga porque se enamoró del Magic Castle y si no hacía magia no la dejaban entrar. 
Siempre se comunicó con su cuerpo, con música, con mímica. 
Y hace seis meses empezó a hablar. 
La charla que dio se llama "Connecting the dots".
Cuenta cómo "compuso" su rutina del "Mop Man". 
La charla es profunda, mágica, conmovedora, inspiradora.
Al final los inscriptos hacen preguntas. 
Al final de las preguntas su marido, que modera la sesión, le pregunta "Cómo fue que hace seis meses, luego de no haber hablado jamás, decidiste empezar a hacerlo?"
Ella responde: "puedo contarles una historia."


"Un niño de seis años jamás dijo una sola palabra en toda su vida. Los padres lo llevaron a cuanto especialista pudieron encontrar, pero ninguno de ellos pudo resolver la cuestión del niño mudo.
Un día, en una cena con varias personas, en su casa, el niño probó los spaguettis, puso cara de asco y dijo "¡les falta sal!". 
Los padres no podían creer el milagro. Estaban boquiabiertos y conmovidos.
La madre le preguntó "cómo puede ser este milagro. Cómo es que jamás habías dicho ni una sola palabra?"
Y el niño respondió: "hasta ahora todo había estado bien..."


Tina Lennert. Rising the bar for those men who are looking for a great woman (eleva la vara para todos aquellos hombres que buscan una gran mujer).


David Williamson.
Su charla fue mi momento favorito de toda la convención.
El hombre come aparte. 
Tiene otra cabeza. 
Admirable, conmovedor. 


Luis de Matos. 
Genial. Su efecto y sobre todo la explicación del efecto son de otro mundo. 
Lo mismo siento que puedo decir para definir la EMC: la parte que se ve es extraordinaria, pero todo lo que hay detrás, todo lo que no está a la vista, es aún mejor. 
La organización impecable, la energía siempre limpia y fluida, el equipo completo, pero sobre todo Luis, siempre disponible y con una sonrisa para recibir cualquier comentario o inquietud. 


Le dije el último día: "creo que jamás me habían tratado tan bien como durante esta experiencia."


Eso es. Me sentí tratado con tanto cuidado que me desbordaba la emoción a cada paso.


Pero el último paso, el del brindis con champagne, muestra el grado de meticulosidad y de generosidad que Luis y compañía han tenido para con nosotros: nos llevaron al estacionamiento, de noche, al aire libre, para la despedida. Allí afuera había una orquesta verdadera, con todos los instrumentos, con por lo menos sesenta personas, interpretando para nosotros el tema "Alegría" del espectáculo homónimo de Cirque du Soleil. 
Me puse a llorar y no podía parar. Y a ambos lados, cuando miré para ver a mis compañeros, vi a muchos de ellos enjugándose las mejillas. 
La alegría va a acariciarnos el corazón durante mucho tiempo cuando recordemos esta experiencia.  


Hay mucho más para decir, cientos y cientos de detalles, anécdotas, historias, sorpresas, pero la verdad es que está casi todo dicho. La EMC fue mágica, inspiradora, conmovedora, transformadora, y los cuarenta artistas que participamos estuvimos de acuerdo en que jamás habíamos disfrutado tanto de un encuentro mágico. Todos aprendimos, todos compartimos, todos nos conocimos más, todos nos sorprendimos con cosas que no conocíamos o no esperábamos, todos abrimos puertas, todos nos emocionamos, todos queremos volver a vivir, lo más pronto posible, otra experiencia como esta. 


Dicen que la única persona en el mundo que puede lograr algo así es Luis de Matos. 


Encendamos velas desde ahora para que cambie de parecer y nos sorprenda pronto otra vez. No sería raro que si nos pidieran que, además de no cobrar, paguemos dinero para volver a participar, al menos una gran mayoría de nosotros diga "¿adónde tengo que firmar?"


Era una broma. 


Gracias Luis.
Gracias Marco y David.
Gracias Fátima y Vanessa.
Gracias a todo el equipo de extraordinarias personas. 
Gracias Paul Daniels.
Gracias Woody, Luis Piedrahita, Dani da Ortiz, Michel, Debbie, Tina, David Williamson, Steve Cohen, Topas, Bill Malone, Max, Paul Harris (extraordinario), Tim Trono, David y Marvin Berglas, Gene Matsuura, Gaetan Bloom, Richard Wiseman, Bill Kalush, Armando Lucero, Yigal Mesika. 


Fue un privilegio enorme formar parte del grupo.
Me siento honrado por haber sido invitado. 
Voy a atesorar esta invitación para siempre. 

1 comentario:

  1. Gracias Norberto por compartir un poco con todos los que tuvimos también el placer de estar en el EMC, al menos virtualmente, un poco lo que vivisteis.

    Tiene razón Woody cuando dice "habiéndolos conocido apenas, se queda sintiendo que los va a extrañar, y que quiere conservarlos como amigos para siempre."

    Eso mismo lo sentí sin haber estado allí. Y tu presentación fue más que mágica.

    Un saludo desde Montreal.

    Max

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