viernes, 14 de septiembre de 2012

Carta a un restaurante


A quien corresponda:

Hoy, jueves 13 de septiembre de 2012, fui a comer a vuestro local, y por sexta vez desde que soy cliente del lugar me rechazaron en la puerta porque había un evento privado. No me pidieron disculpas ni nadie se mostró preocupado por mi decepción. Una recepcionista a quien yo no conocía frescamente me dijo, "no, hoy hay un evento privado exclusivo y el lugar está cerrado."

Dado que la semana pasada la sommelier del lugar (a quien aprecio), cuando me iba del restaurante, me dijo que soy uno de los mejores clientes del lugar (y me recalcó que lo decía en serio), me tomo el atrevimiento de escribirles este mensaje para contarles que hoy fue la última vez que visité vuestro local, en tanto y en cuanto continúen con la política de cerrar el lugar en horario de cena y/o almuerzo para eventos privados exclusivos y por ese motivo prohibiéndoles la entrada a los clientes que llegan al lugar a comer como lo hacen regularmente.

Desde hace aproximadamente 20 años soy un asiduo consumidor de gastronomía en Argentina y en otros países. Asiduo significa que consumo alimentos y bebidas afuera de mi casa absolutamente todos los días, y almuerzo y/o ceno en restaurantes y bares aproximadamente 10 veces por semana, casi como una regla. Pero no soy un consumidor de "comida" sino de "experiencias". Busco ser agasajado, bien atendido, bien recibido y por supuesto bien alimentado. No considero que sea un gran cliente de los lugares, pero sí considero que soy un cliente respetuoso, bien educado, fiel y consistente. Y sobre todo, soy una persona respetada, y mi opinión y recomendación sobre los lugares que conozco y frecuento le importa a mucha gente.

Mi opinión sobre vuestro lugar, al respecto de los eventos privados, es que tiene una política completamente errada.

En estos últimos (aproximadamente) 20 años, en los que consumí almuerzos o cenas unas 10.000 veces en diferentes restaurantes y bares y me convertí en fiel cliente de algunos de los que considero los mejores mundo, solamente 8 veces me dijeron que el lugar estaba cerrado porque había un evento privado. Una vez en Tao de Las Vegas, porque era el cumpleaños de Lady Gaga (pero me invitaron una copa de champagne y me dieron una tarjeta con un 25% de descuento para mi próxima visita), una vez en Guido's Restaurante, de Palermo (adonde de todas formas me invitaron a comer en la barra de patio y no me cobraron la comida), y las otras 6 veces en Fin del Mundo (adonde rara vez me han invitado un café).

Ustedes dirán: hay que llamar para reservar y así usted puede enterarse de que el lugar está cerrado.
Yo respondo: ni siquiera en Nobu, en New York, lugar en el que se reserva con 30 días de anticipación, me dijeron jamás que no podía comer porque no había lugar, mucho menos por el motivo que hoy me hace escribirles estas palabras. Por  supuesto, alguna vez me dijeron que no tenían mesa inmediatamente, pero que podía esperar hasta que se desocupara una.

En los restaurantes se le da de comer a la gente que viene a comer.

En los salones de eventos se hacen eventos.

En los restaurantes, algunas veces, se pueden hacer eventos, FUERA DEL HORARIO DE ALMUERZO Y DE CENA. O eventos "no exclusivos" en los que el evento ocupa un gran porcentaje del espacio, pero se deja un pequeño lugar disponible para aquellos clientes regulares que llegaron sin avisar. 

Me dedico a organizar y trabajar en eventos desde hace 15 años. Y sé que se puede tranquilamente decirle a un cliente "mire, el lugar COMPLETO no se lo podemos alquilar. Tenemos clientes regulares a quienes no podemos decirles que no si vienen a comer". Punto final.

Estoy desde ya persuadido de la posibilidad de que si no he reservado algún día no pueda comer en el lugar porque está lleno. Y de hecho, cuando me ha sucedido, me ha parecido excelente y no he tenido ningún problema en esperar o buscar otra opción para esa oportunidad. Pero que el lugar no se decida si va a ser un restaurante o un salón de eventos y uno tenga que encontrarse al azar con el lugar demorado o cerrado porque hay eventos salteados me parece una falta de criterio y de foco, y como cliente no deseo ni estoy dispuesto a seguir siendo cómplice de este error de política de la empresa.

Fin del Mundo no es Nobu, ni el Bulli.

Es apenas un restaurante que tiene una buena propuesta pero hasta ahora ha demostrado infinitas falencias en el servicio todos los días, (por lo menos todos los días que yo los he visitado). 
Hasta ahora, en mi relación con vuestro lugar, la balanza se ha inclinado hacia el lado positivo y he decidido continuar apostando PORQUE se les notó siempre la voluntad de dar lo mejor, y de cuidar al cliente.

Hoy mi apuesta por ustedes se terminó.

Si algún día deciden transformarse en un restaurante serio, que mientras está abierto se dedica a DAR DE COMER a los clientes, y hace los eventos en otros horarios o hace eventos no exclusivos ni prohibitivos para quienes no participan en ellos, quizás deseen hacerme saber.

Mientras tanto, me despido de ustedes enviándoles mis mejores deseos.

Norberto Jansenson.

Jansenson Magia

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