lunes, 31 de diciembre de 2012

Año nuevo.

Queridos amigos:

Hoy se planta una semilla. En cada casa, en cada jardín, en cada vida, en cada corazón.
Es la semilla del año que comienza, de la vida que vuelve a comenzar.
Les guste o no, lo sepan o no, le presten atención o no, la semilla se planta igual. Y desde hace unas semanas, hemos tenido la oportunidad de preparar el suelo para ayudar a que esta semilla caiga en tierra fértil y no sobre cemento, de limpiar la tierra para que la contaminación afecte a la semilla lo menos posible, acondicionarla para que cuando sea el momento, pueda abrazar la semilla y no la rechace, no sea indiferente a ella, no la ignore.
De la misma forma, a partir de mañana tendremos la oportunidad, por unos días, de ocuparnos de que la semilla sea regada, cuidada, incentivada, honrada, para que pueda abrirse y crecer con fuerza y desarrollar todo su potencial y llegar a dar los frutos que deseamos y esperamos y necesitamos para nutrir nuestra vida durante este año y los venideros.

Está lleno de rituales que dicen que hay que realizar esta noche. Sólo unos pocos tienen el alma fresca y cargada de sentido y verdad. La mayoría han sido eficientemente depredados de su poder por un mundo que nos empuja cada vez más a consumir lo superficial y conveniente y a olvidar lo profundo, potente y significativo.

Sean ustedes quienes sean, estén ustedes donde estén, pertenezcan a la religión o sociedad a la que pertenezcan, tengan o no tengan trabajo, familia o dinero, hoy VAN a plantar una semilla, y lo único que debería preocuparles es elegirla correctamente (DESEAR correctamente) y luego colaborar para que esa semilla crezca sana y fuerte y dé algún día los frutos que hoy van a definir al plantar.
Lo que habite hoy en sus conciencias, lo que durante este día y esta noche los inunde, será el contenido de la semilla. En el momento de concebir el árbol, lo que se sienta y se piense será parte del árbol.

TODOS piden rápidamente salud, paz y amor. Algunos, sintiendo pudor o culpa o vergüenza, soslayan "dinero". Y en general hasta ahí se llega con la conciencia, con el deseo y con la intención.

Yo quería, con este mensaje, decirles algunas cosas, compartirles algunos pensamientos, abrir mi semilla para que aquellos que lo deseen se asomen adentro y vean lo que va en ella, porque muchos van a formar parte de lo que sea que a mi semilla le pase. Muchos van a ayudarme a regarla, algunos van a sentarse a la sombra del árbol que va a crecer de ella, y algunos otros disfrutarán de los frutos que mi árbol dé.

En principio, quiero que en mi semilla de hoy esté incluido el agradecimiento hacia aquellos que han participado del proceso de evolución de mis semillas anteriores. Mi vida no sería el bosque frondoso que es si ustedes no hubieran formado parte de ella.

Mi padre, a quien voy recuperando de a poco y con quien hoy comparto el amor que ambos deseamos y no podíamos encontrar durante tantos años. Abrir, querido papá, siempre duele, pero siempre abre. Gracias por dejarme opinar y gracias por dar el brazo a torcer, incluso cuando creías que yo estaba equivocado en todo.

Mi madre, con quien estamos transitando un proceso de reorganización de nuestro vínculo. Igual que lo diseñamos al comienzo de todo, estoy seguro de que podemos hacerlo en el presente. Gracias por el silencio y la paciencia, gracias por acercarme sin saber las pistas con las que fui haciendo el camino al andar. Gracias por seguir queriendo querer y ser querida.

Fer. Para mí siempre has sido y serás un campeón. De la vida. Te admiro y te amo profundamente, y meter la pelota en el hoyo es apenas una circunstancia fortuita del juego. Me he pasado la vida en los bunkers de arena, de donde siempre, pero siempre se termina saliendo. Lamento no haber sido muchas veces un compañero digno de juego para vos, y espero que sigas teniendo ganas de jugar conmigo. Gracias por ser siempre un digno contrincante. Si es por mí, podemos seguir jugando siempre. Y algún día haremos par. O quizás nos demos cuenta de que siempre lo fuimos.

Diego. Te extraño cada día. Te extraño a cada noticia que aparece porque quiero correr a contarte y compartirla, y quiero abrazarte cuando compartas las tuyas conmigo. Me alegra que estés donde estás, y me alegra extrañarte porque me hace dar cuenta, también cada día, de cuánto hemos recorrido y cuánto deseo existe de compartir, fruto evidentemente de lo que hemos sembrado, regado y cuidado en todo este tiempo. Gracias por quererme así, gracias por recibir así mi amor.

Agustina y Facundo. Nuestra familia se ha renovado gracias a ustedes. Me doy cuenta a cada paso de que ustedes dos nos devolvieron mucho de lo que habíamos perdido por el camino. Escucharlos hablar es una sorpresa constante, abrazarlos es una alegría infinita, verlos crecer es un privilegio enorme. Sentirlos cerca siempre es un regalo que atesoro minuto a minuto. Gracias por dar amor sin que les importe nada. Gracias por bailar y cantar, porque me dan ganas de bailar y cantar con ustedes.

Lore. Gracias por tender los brazos y abrazarme y recibirme siempre sin importar cuándo, dónde ni por qué.

Marta. Ni siquiera sé cómo empezar a decir todo o que quiero decir. Entonces comprendo que tengo que agradecerte en silencio diciendo sólo Sampai.

Darío. Gracias por enseñarme que la vida es un combate, que el arte marcial es una herramienta para fluir mejor en cada cosa que somos y hacemos. Gracias por caminar a mi lado y por permitirme caminar al lado tuyo.

René. Sobre sus hombros he aprendido a ver más allá de lo que, debajo, era todo lo que había para ver. Gracias por enseñar sin enseñar, gracias por acompañarme sin imponer, gracias por darme y permitirme caminar a su lado.

Charly. Sea donde sea que estés. Gracias por la mirada distinta con que me mirabas. Gracias por haberme inspirado en silencio a ser lo que ojalá algún día llegue a ser.

Carlitos. Debés estar con Charly. Sentados en la mesa del bar del negocio. Gracias por haberme privilegiado con tu abrazo invisible siempre. Gracias por haberme permitido jugar a ser mago desde mucho antes de que supiera qué era ser mago. Y qué era jugar.

Y a todos. Gracias a todos los que, cada día, hacen de mi vida un espacio y un lugar maravilloso en el que, lo único que puedo hacer, aunque más no sea por respeto y dignidad, es continuar limpiándome por dentro para estar a la altura de todo el amor que recibo en cada pantalón arreglado impecablemente, cada plato servido, cada abrazo, cada préstamo, cada regalo, cada invitación, cada caricia, cada mano tendida, cada gesto compasivo y silencioso con que me han agasajado.

Gracias a cada uno de ustedes, por amarme y por recibir lo que he podido y sabido darles en el intento de amarlos.

Gracias por perdonarme, gracias por tenerme paciencia, gracias por seguir acompañándome aún cuando sin darme cuenta he despreciado vuestra compañía y vuestro amor. Por no saber recibir, por no haberme sentido digno de recibir, por sentir culpa de recibir, vaya a saber por cuántas cosas...

Gracias por los dones que no enumero y que prometo honrar mejor cada día. Gracias por las personas que recuerdo y por las que he olvidado, espejos de un ser que soy pero al que durante mucho tiempo he desconocido e ignorado.

Deseo llegar algún día a ser merecedor de todo lo que ya he recibido. Deseo ser merecedor de lo que voy a recibir.

Deseo ser cada día un mejor instrumento de Dios aquí en la tierra, para que sea lo que tenga que ser, para que se realice La Voluntad.

Deseo ser cada día menos obstáculo de la luz y más vehículo para la abundancia y el amor.

Deseo para el mundo que cada vez haya menos víctimas, lo que sólo puede suceder cuando cada ser humano se dé cuenta de que ser víctima no es una consecuencia de un hecho, sino una elección optativa (y lamentable).

Deseo que cada vez haya menos hambre, lo que sólo puede suceder cuando cada ser humano se dé cuenta de cuánto derrocha, en dinero, alimentos, palabras, acciones.

Deseo que haya paz, lo que sólo sucederá cuando cada ser humano se dé cuenta de que, pasando primero, no se va a llegar nunca a ninguna parte.

Deseo que haya agradecimiento, lo que sólo sucederá cuando aprendamos a dar con alegría y a recibir con humildad.

Deseo que haya abundancia, lo que sólo va a suceder cuando nos demos cuenta de que no nos falta nada y sólo podemos tenerlo todo cuando dejemos de hacer fuerza.

Deseo que haya alegría. Y esto sólo va a suceder cuando comprendamos que el otro no es el otro. El otro es yo.

Deseo que haya abrazo. Lo que sólo puede suceder cuando dejemos de separarnos de nosotros mismos y de los demás, y comprendamos que sólo abrazados podemos hacer fuerza por un mundo mejor.

Deseo que haya magia. Que se desoculte lo que está escondido, porque sólo dando luz sobre todas las cosas puede terminarse la oscuridad.

Y deseo para ustedes que logren encaminarse hacia la plenitud, desear el esplendor, y encontrar las herramientas y el tesón para mantenerse en el camino, especialmente cuando no sea fácil, especialmente cuando parezca que no se puede.

Porque siempre se puede.

Los abrazo a todos. Con todo mi corazón.
Espléndido 2013.

Jansenson Magia

Jansenson Magia
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