sábado, 8 de marzo de 2014

Mucho más que siete.

Mucho más que siete.

Muertas con sangre en el rostro, agachadas alimentando un perro de la calle, semidesnudas amamantando a un bebé, semivestidas atropellando una pasarela. Comiendo con la mano, hamacándose fuerte, atragantándose con el llanto, sirviendo empanadas en bikini, caminando por un pasillo con un poncho de lana en pleno verano. 

Mucho más que siete.

Juanita. De once, de veinte, de cincuenta, de siempre. 
Alicia Aljanati. Tutti. 
Dorita. Vanina. Julieta.
Marta, cuyo recuerdo parece siempre ser el de quien me arrastra de la oreja por el pasillo hacia la canilla que escupe agua fría en la bañadera.
Natalia. A quien tardé seis salidas en besar. Mejor dicho, quien soportó pacientemente seis salidas hasta que me besó.
Mi abuela Estela. Que, independientemente de su Alzheimer, me enamoraba cada vez que me decía "no me diste un beso hoy". 
Mi abuela Sarita, que siempre estaba preocupada y siempre estaba presente.
Mi madrina Pelu. A quien recuerdo con mi corazón aunque no recuerde tanto con mi mente.
Sandra. Titi. Como si fueran mis tías, mis hermanas, mis amigas, mis confidentes. Adela y Clarita. Barbie, Luli, Fernanda, Vivian. 

Maruja. Inolvidable, exhuberante, ronca, risueña, estridente, humana.
Norma. Siempre cerca como desde hace muchas vidas.
Pati, Gloria, Liliana, Regina, Silvia, Tony, Rita, Lali, qué sé yo cuántas más.
Marina (hay quien le dice Mariana). Desde hace tanto, hasta hace tan poco.
Yanina, un poco más tarde.
Tutti Frutti. 
Yanina, Corina, Gisela, Judy, Lorena, Cinthia, Yanina, Valeria, Romina, Andrea, Erica. En los bancos, en el micro, en el frontón, con la botella girando, con la vergüenza y el miedo y el entusiasmo y la inocencia. 
Gabriela. Con el guardapolvo blanco. 
La Macías. La de Historia con el tapado apestoso. 
Mariana. 
Giselle, Bibiana, Daniela, Belén, Pamela, Pili, Marisa, Lolo y Pollito, Samantha, Bárbara, Vanesa, Verónica, Silvana, Silvina, Silvia. Laura, de 88 teclas. 

Susana. Con el pelo casi blanco y sus pócimas mágicas.

Marta. Desde entonces y hasta siempre.

Agustina.

Mucho más que siete.

Dana, Ana, Myrna, Bárbara, Paula, Paola, Soledad, Celeste (aunque me cueste), Beryl y sus botas blancas, Mónica y su chomba violeta, Fernanda y su pelo rojo, Gabriela. Amarun.

Batsheva. Ingrid. Louisa. Johana. Ruthie, Tziporah, Nickie, Karen, Mariela, April, Rajel, Oksanna. Racheli y Esti.

En sueños, en la mesa, en la reunión, en la remera que dice mi nombre, en el avión, en la hoja en blanco, en la suma y en la resta. En el agua que sale del grifo, en el bocado demasiado grande, salpicando en una pileta recién llenada, de la mano, rozando la rodilla, escuchando en silencio, con los cachetes colorados, cayéndome de sueño.

Ámbar, Alba, Mariela, Joy, Marianela, Alejandra, Ximena, Vicky, Mavi, Andrea, Claudissima, Valeria, Karina, Virginia, Michelle, Diana, Anhdao, Maru, Tamara, Elena, Sandra, Camila, Fernanda, Eliana, Svetlana, Alejandra, Karina, Vanesa, María, Ana, Florencia, Eleonora, Olga, Cecilia, Dana, Eli, Millie, Paula, Ivana, Daiana, Gina, Chantal, Ruthy, Lala, Hana, Agustina, Tamara, Coty, Jesilyn, Catherine, Valeria, Rosita, Abril, Nadia, Rosana, Fanny, Julieta, Analía, Solange, Mariana, Julia, Marga, Nacha, Patricia, Brenda, Luciana, Verena, Erika, Lacy, Trishelle, Sofi, Nadia, María Virginia, Fátima, Cucu, Beba, Luz, Anabella, Pilar, Laura, Anahí, Lorena, Carolina, Mercedes, Gisela, Juliana, Eliana, Nora, Heidi, Nancy, Romina, Catita, Camila, Judith, Giselle, Paula, Malena, Majo, Lepes Narda. Constanza y Martina. 

Amigas, compañeras, hermanas, amantes, confidentes, solidarias, cuñadas, sobrinas, bailarinas, asistentes, ayudantes, productoras, asesoras, dulces sueños, arrebatos y caprichos y visitas y ladronas. Madre, prima, compañerita de colegio, maestras y musas, apariciones y desaparecidas.

Son más que siete las que recuerdo. 
Son mucho más que siete las que olvido.
Son mucho más que siete las que admiro.
Y son mucho más que siete las que espero.

La que anhelo, la que se niega, la que pasa de largo, la que se hace rogar. 
La que cree que no, la que espera que sí, la que falta, la que sobra, la que inventa, la que ruega, la que añora. 

Las recuerdo, las ensueño, las admiro, las respeto.

Les doy las gracias. 
Les deseo:

Que dejen de pelear por cosas que no les sirven, 
que emprendan peleas por aquello que sí las representa. 
Que busquen la felicidad para sus almas,
que abandonen los caprichos de vuestras mentes.
Que suban sin aplastar, que bajen sin avergonzarse.

Que naden en sueños, 
que se ahoguen en lágrimas,
que griten de dolor, 
que bajen un poco la guardia.

Que suban la libido,
que marchen por la alegría,
que amen sin sentir culpa,
que amen de noche y de día.

Que agarren y que pidan,
que sobren y que falten,
que arruguen y no planchen,
que ensucien y no limpien. 

Que confíen en el mundo,
que se abran como flores,
que regalen su perfume,
que se entreguen aunque duela.

Que trabajen y no sufran,
que amamanten sin escudos,
que enarbolen la bandera,
que no cedan, que no mueran.

Que este día sean mucho más que siete.
Como han sido y como son. 
Cada una de ustedes.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Jansenson Magia

Jansenson Magia
Visitanos en www.jansenson.com