viernes, 27 de junio de 2014

Simpatizante

Hoy alguien me decía "no te hacía futbolero", luego de un comentario que hice sobre el mundial. Y me preguntó de qué equipo soy.
Le dije "soy simpatizante del Mundial".
Y luego pensé:

Soy simpatizante de la fiesta, del evento cultural, de la transformación social que se produce en el mundo durante este mes.
Soy simpatizante de los colores, de las texturas, de los festejos, de las alegrías de los que ganan y de las tristezas de los que pierden y se van.
Soy simpatizante de la Selección Argentina, por supuesto.
Y de los que juegan bien al fútbol, de los que recuperan el juego, en tiempos en que ya casi nadie juega a nada.
Soy simpatizante de los humildes que se hacen grandes con la pelota en los pies. De los que tienen todo para perder y sin embargo ganan.
De los que siguen ganando porque merecen ganar.
De los que estaban a punto de irse y a último momento logran quedarse.
De los que se van dignamente, habiendo hecho todo lo que había que hacer.
Soy simpatizante del folclore, de las fotos raras, de las noticias divertidas, de las consecuencias de tanta exposición para los jugadores y protagonistas, y de las locuras de los fanáticos a la hora del festejo o el duelo.
Soy simpatizante del entusiasmo, de los nervios, de la espera, del momento en que se cantan los himnos, de los niños que acompañan a los jugadores, de las mujeres que se disfrazan y de las que se quitan sus disfraces cuando van al estadio.
Soy simpatizante de los gritos de gol en todos los idiomas, de los relatores que no cometen furcios, de los que dicen cualquier cosa con tal de hacer divertir al que escucha. Soy simpatizante de la gran calidad de las transmisiones, de las cámaras voladoras, de las cámaras lentas en perfecta definición. Soy simpatizante de la música que se escucha, de las publicidades relacionadas con el evento, de la emoción que sobrevuela cada milímetro de cada lugar de cada país antes, durante y después de cada partido.
Soy simpatizante, en este caso, de la posibilidad.
Soy simpatizante de Lionel Messi, mucho más que por el fútbol que juega y por la magia que hace por él, por el hombre que vive dentro del jugador y que debe vivir allí en la oscuridad de su interior tempestades más terribles que el Diluvio, a cada paso de su camino.
Soy simpatizante de la magia, que significa transformación, y de cada transformación que sucede durante esta celebración de la vida y del deporte que supongo que a nadie, lo sepa o no lo sepa, le guste o no le guste, puede ni debe pasarle desapercibida.

Jansenson Magia

Jansenson Magia
Visitanos en www.jansenson.com