domingo, 14 de diciembre de 2014

Si supieras.

Si supieras cuánto dolor siento 
debajo de la máscara de la alegría.
Si supieras cuánto me cuesta sostener la sonrisa, 
cuando por dentro siento marchitarse mi corazón.
Si supieras cuánto de bien conozco la teoría 
y cuánto me cuesta ponerla en práctica.
Si supieras cuánto me cuesta a veces
abandonar la cama por la mañana. 
No siempre soy el hombre lleno de energía 
que dices admirar cuando me ves en la calle. 

Si supieras cuánto me cuesta creer en lo invisible 
y cuánto pido al universo, cada día, la fe. 
Si supieras cuánto me aflige el hambre 
de quienes tienen hambre, 
el padecimiento de quienes padecen, 
aún cuando le niego una moneda 
a una niña que me pide en la calle. 

Si supieras cuánta confusión habita mi interior, 
que es sólo un escudo la claridad que ves en mí.
Si supieras cuánto evito sentir lo que siento 
por el terror de ser abandonado otra vez.
Si supieras que mi aparente indiferencia 
oculta un infinito deseo de ser amado. 
Si supieras que detrás de mi enojo 
se oculta el miedo a no ser digno de vivir.
Si supieras que mi desapego es sólo 
una forma de defenderme ante el rechazo.
Si supieras que detrás de mi soberbia
se esconde una gran inseguridad.

Si supieras que mi rigidez intenta disimular mi torpeza,
que mi solemnidad es sólo una exagerada forma 
de respetar y cuidar a los demás. 

Si supieras cuántas veces he fallado 
a la hora de decir "te amo". 
Cuántas ganas he tenido de abrazarte 
y cuánto me arrepentí de no haberlo hecho.

Si supieras cuánto miedo me da que el teatro 
esté vacío a la hora de empezar el espectáculo. 
Si supieras que mi impecable vestuario, 
es un desesperado intento de disimular mi imperfección. 
Si supieras cuánto me disgusta a veces 
la imagen que me devuelve el espejo.
Si supieras cuánto extraño a quienes se fueron 
y cuánto miedo me da perder a quienes aún están aquí.
Si supieran cuánto me gustaría dar más y mejor, 
y pedir menos -o nada- a cambio. 

Si todavía estás ahí, te pido que no asumas nada sobre mí. 
Aunque mi imagen hable más que mis palabras, 
aunque te resulte antipático o cerrado o a veces hostil. 
Tal vez no soy ese que crees conocer, 
quizás aún no hemos podido encontrarnos. 

Te pido perdón por no haber sido claro, 
me apena haber fallado a la hora de mostrarme como en verdad soy. 

Ojalá algún día quien soy y quien ves en mí seamos muy parecidos. 

Mientras tanto, me gustaría que recordaras siempre que, 
aunque me cueste mucho hacértelo saber, 
siento un gran amor y un enorme agradecimiento en mi corazón.

Jansenson Magia

Jansenson Magia
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